EscribiendoCine
15/02/2017 11:50

El vínculo entre el cine, las series y la coctelería data de muchos años y hoy es una tendencia que se mantiene vigente a través de relatos conjuntos que emocionan. Un repaso por aquellas historias donde la coctelería fue el centro de escena, lo que ayudó a los clásicos a ser los más pedidos en los bares.

Tiempos violentos

(1994)
9.6

Hay secuencias, tramas y personajes que se recuerdan con una copa en la mano. La coctelería fue centro de atención en varias series y películas, lo que permite a quien los bebe, transportarse instantáneamente a su escena favorita.

La mismísima Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco (1959), improvisa unos Manhattans en una bolsa de agua caliente. Un clásico a base de whisky-vermut rojo que no pasa de moda y recuerda a la rubia despampanante.

El Vesper Martini agitado, pero no revuelto, es la bebida mítica del agente James Bond 007, una de sus características indiscutidas. Desde el primero, encarnado por Sean Connery hasta Daniel Craig, no hicieron más que tentar a millones de consumidores a probar el cocktail que les permitiera sentirse un agente secreto.

La coctelería y los bares son también un sello de las películas de Quentin Tarantino. El lugar en el que empieza y termina Tiempos violentos, el que tiene la pista en la que bailan los personajes de Uma Thurman y John Travolta, el bar de Okinawa al que llega ella en Kill Bill: Vol. 1, el rutero de A prueba de muerte o la taberna de Bastardos sin Gloria son solo algunos ejemplos. Del mismo modo, films taquilleros como Érase una vez en América y Los intocables, pusieron a la bebida en tiempos de la ley seca en boca de los espectadores.

La película Cocktail, donde Brian Flanagan (Tom Cruise), un ambicioso y talentoso camarero que recrea en una escena un gran espectáculo con botellas, fue un suceso que traspasó la pantalla y potenció la industria gastronómica y coctelera en una época difícil de EE.UU.

Las marcas por su parte, entendieron el fuerte vínculo entre coctelería y cine y lo convirtieron en su fuente de inspiración. Campari, la marca líder en aperitivos, tomó esta película como un hito clave en la coctelería y lanzó su campaña #EsUnCocktail, protagonizada por el bartender Tato Giovannoni. “Para la época en que se estrenó la película Cocktail, EE.UU ya se había encargado de dar vida a la coctelería y había hecho reinar la figura del bartender en el mundo”, sostiene Mariano Maldonado, Director de Marketing de Gruppo Campari y agregaCocktail muestra a la coctelería como un trabajo donde encontrar un destino y cumplir sueños; y un escenario de seducción. Hoy, Tato es el Tom Cruise de Campari” Además, la cortina musical de la campaña es la emblemática canción de la película: Kokomo de The Beach Boys.

Con el correr de los años fueron las series las que consolidaron el posicionamiento de la coctelería clásica como tendencia. Sarah Jessica Parker impuso el Cosmopolitan en Sex and The City. Vodka, triple seco, zumo de arándanos y lima recién exprimida hacen del Cosmopolitan la combinación ideal para que las fanáticas puedan revivir cada escena y sentirse mujeres independientes, dueñas de un estilo único.

Don Draper, protagonista de Mad Men, pide Old Fashioned una y otra vez durante las siete temporadas. Esta bebida, a base de whisky, fue también un ingrediente de culto en la película It's a Mad Mad Mad Mad World (1963). Desde Tyrion Lannister de Games of Thrones hasta Saul Goodman de Better Call Saul, abundan las escenas de los protagonistas con su bebida preferida en la mano, así como el místerioso licor que Poussey Washintong prepara a escondidas de los guardias de la prisión dentro de una bolsa en Orange is the new black.

A través de relatos legendarios y personajes creadores de escenas icónicas, la industria audiovisual fortaleció la vuelta de la coctelería clásica a las barras, llevándola a otro nivel. Pueden nombrarse muchísimos ejemplos que demuestran que el vínculo coctelería-ficción, queda marcado en la mente del espectador; recreando sensaciones y recuerdos capaces de convertir a la simple experiencia de pedirse un cocktail clásico en un bar, en la escena favorita de una gran serie o película.

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