Juan Pablo Russo
23/12/2016 00:54

Misterios de Lisboa (Mistérios de Lisboa, 2010), una de las producciones portuguesas más ambiciosas de los últimos años, llegó por fin a los cines argentinos en 2016: una película que no admite clasificaciones sobre su contenido ni sobre la forma en la que el director chileno Raúl Ruiz adapta la novela homónima, publicada en 1854 de Camillo de Castelo Branco, exponente del romanticismo literario.

Misterios de Lisboa

(2010)

El productor Paulo Branco (de visita en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI) volvió a desafiar a Raúl Ruiz a lanzarse en otro proyecto titánico. Juntos ya habían adaptado la obra de Marcel Proust, entre otras. El tiempo recobrado, estrenada en 1999, un fresco visualmente suntuoso servido por un reparto internacional, que combinaba tiempos de narración anacrónicos y mezclaba espacios de acción. En Misterios de Lisboa se repiten la misma opción estética y la misma línea laberíntica.

En una entrevista publicada en la página oficial de la película, Ruiz afirmaba que el guionista Carlos Saboga había logrado la complicada tarea de concentrar todos los aspectos de la obra original "sin haber perdido prácticamente nada". El resultado fue una película de 4 horas y 26 minutos de duración.

Misterios de Lisboa es un torbellino de aventuras y escapadas, coincidencias y revelaciones, sentimientos y pasiones violentas, venganza, aventuras amorosas, todo envuelto en un viaje rapsódico que nos lleva de Portugal a Francia, Italia y hasta Brasil. En esta Lisboa de intriga y de identidades ocultas nos encontramos con una serie de personajes, todos ellos conectados de alguna manera con el destino de Pedro da Silva (Afonso Pimentel), un huérfano que está en un internado. El padre Dinis (Adriano Luz), el narrador que atraviesa el tiempo como si fuera un personaje sobrenatural, con varias vidas y pasados misterioso; un descendiente de libertinos aristocráticos que luego se convierte en un héroe defensor de la justicia; una condesa enloquecida por los celos y sedienta de venganza; un próspero hombre de negocios que, misteriosamente, hizo fortuna como pirata sanguinario; todos se entrecruzan en una historia situada en el siglo XIX, en busca de la verdadera identidad del personaje principal.

En un laberinto de flashbacks y de ilusiones cronológicas, surgen alrededor de estos dos personajes dramas, traiciones y amores prohibidos tan típicos de los personajes románticos, a los que dan vida una serie de actores portugueses como Maria João Bastos, São José Correia, Albano Jerónimo y Ricardo Pereira. En el reparto figuran también actores franceses como Clotilde Hesme, Léa Seydoux y Malik Zidi.

Misterios de Lisboa fue estrenada en Argentina por el director Daniel Rosenfeld, quien asumió el riesgo de poner en cartel una película de más de cuatro horas de duracción y fimada hace más de seis años atrás.

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