Matías E. González
24/09/2016 13:25

En el cine argentino se han realizado gran cantidad de películas que cuentan diferentes historias contextualizadas en la última dictadura militar (1976-1983). Sin embargo, cada una de ellas tiene rasgos propios. Garage Olimpo (1999) cuenta la historia de María, quien trabaja en la alfabetización de adultos en zonas pobres. Su padre ha muerto y para sostener la casona familiar, su madre alquila habitaciones. Un día irrumpe en la casa un grupo comando militar vestido de civil, secuestra a la joven y la lleva a un campo de detención clandestino. Allí se encuentra con Félix, un inquilino de su madre que está enamorado de ella y que resulta ser uno de los encargados de torturarla.

Garage Olimpo

(1999)

Garage Olimpo, está cargada de elementos sensoriales que crean un espacio de incomodidad y tensión en el marco de las torturas que llevaban a cabo un grupo de militares sobre las víctimas que habían secuestrado. El sentido auditivo ocupa un lugar preponderante frente a los demás, debido a la ceguera generada a raíz de las vendas con las que los secuestrados tenían cubiertos sus ojos. Los gritos de tortura en el campo de concentración eran superpuestos por los sonidos de la música, la radio y el ping pong. Garage Olimpo muestra que mientras los secuestrados son torturados, el mundo afuera sigue con su vida rutinaria. A su vez, se refleja cómo la tortura, la desaparición y expropiación de personas durante la última dictadura militar no fue anecdótica, ni casual, ni aislada: fue planeada, sistemática y controlada.

“Es la primera vez que se habla de un campo de concentración y de cómo es el funcionamiento dentro del mismo, mostrado como si fuera una empresa: los tipos llegan, pasan tarjeta, se van. Por ahí en el afuera son como cualquier vecino que te lo encontras en una verdulería, amables, y de golpe entran a su lugar de trabajo y son terribles hijos de put*. Se tomaba con naturalidad un entorno que es terrible”, destacó el protagonista del film Carlos Echevarría.

“La idea de que los responsables de esa masacre caminan entre nosotros no tiene que ver solamente con que en ese momento la mayoría no habían sido juzgados. Caminan entre nosotros porque en la sociedad solemos estar mezclados. Un torturador, un fascista, un opresor, potenciales o en acción, pueden siempre estar entre nosotros y ser parte del sistema que reconocemos como normal”, opinó la protagonista de la película Antonella Costa.Garage Olimpo es lo que es por Marco Bechis. Por la hermosa locura de sus enormes huevos, y por los que le seguimos el juego, que por suerte fuimos muchos. Nadie que mueva 2 o 3 fichitas de manual con más o menos habilidad, y se haga un par de amigos influyentes, será jamás como él ni hará jamás una película como las suyas. Por suerte”, agregó la actriz.

“Aún han pasado 16 años y por las pruebas tangibles que me llegan, no ha envejecido, esa es una de mis intenciones, la de hacer un cine que deje un eco en el espectador y que ese eco dure lo más posible en el tiempo”, resaltó el director del film, Marco Bechis.

LA HISTORIA:

Marco Bechis es un sobreviviente del campo de concentración “Club Atlético”, donde estuvo detenido 15 días en abril de 1977. Los militares lo secuestraron cuando terminaba de dar clases en el colegio Mariano Acosta. Luego de estar dos semanas privado de su libertad, fue expulsado a Italia debido a que tenía pasaporte de ese país. Si bien ciertos hechos de la vida de Marco coinciden con los que acontecen en la historia de María, la protagonista del film, Garage Olimpo no es una película autobiográfica.

“Toda la película está basada en hechos reales, pero no es mi biografía. De hecho yo estoy acá y María en la película muere. Es autobiográfico el hecho de que ella era maestra primaria en las villas, yo era maestro primario también, es autobiográfico todo el sonido de ese lugar que yo recordaba: los partidos de fútbol, las cancioncitas que no eran esas pero ese tipo de sonoridad, porque estaba vendado por lo cual era la única percepción sonora que tenia bien entrenada”, reveló Marco Bechis. “Existe un campo de concentración que se llamaba El Olimpo. Yo inventé el nombre Garage Olimpo, de hecho el título es una composición del nombre de dos campos”, agregó el director.

Para la realización de la película, Bechis llevó a cabo un extenso proceso de preparación de la misma. Pasó un año estudiando las entrevistas que tuvo con diferentes personas, entre las cuales estaban: Mario Villani, un sobreviviente de varios campos de concentración que estuvo cuatro años y medio secuestrado; la hija de un militar que se suicidó; y otros sobrevivientes. Bechis escribió un libreto con la guionista italiana Lara Fremder debido a que le interesaba trabajar con alguien que no tuviera vínculo con Argentina, pero que sí conociera el lenguaje cinematográfico, para que la película no se tornara costumbrista y para evitar descripciones y detalles que no fueran reconocidos internacionalmente.

“No quería quedarme con una visión autobiográfica, yo estuve 15 días secuestrado y había gente como Mario Villani que estuvo 4 años y medio. El verdadero problema, cuando uno hace una película, es con qué imágenes quiero contar una historia; la cuestión política no es tanto lo que se ve en un film si no lo que uno decide que no se tiene que ver. De hecho ese fue mi problema para entender cómo afrontar las imágenes de Garage Olimpo, expresó el cineasta.

En el año 1994, Bechis realizó un viaje con un periodista a Bosnia durante la guerra de Sarajevo, en la cual hubo un exterminio a la población por grupos paramilitares serbios. En ese recorrido, comprendió que las imágenes que él quería plasmar en Garage Olimpo, las estaba visualizando en ese momento, en una guerra, en un exterminio en acción. Esa experiencia lo movilizó e hizo que en su retorno a Italia en el año 1996 comenzara a producir la película.

LOS PERSONAJES:

Los protagonistas viven una falsa relación entre torturada y torturador, en la que Felix piensa que tiene una novia, pero ella lo que está haciendo, en realidad, es tratar de escaparse y utilizarlo para salir de ahí, no es una relación. “En ningún momento María se la cree pero él sí, Felix no sabe nada de lo que es una relación con una mujer, es por eso que ella le puede hacer creer. En el delirio de Felix, Maria estaría bien ahí adentro esperándolo”, explicó Bechis.

“Creo que el hecho de que María, el personaje que interpreto, sea arisca, ensimismada, flacuchenta, también distingue a la película. María no debería sobrevivir por ser carismática, bondadosa, ni irresistible. Debe sobrevivir porque es su derecho. Y la película se ocupa de generar esa empatía con un personaje que nunca intenta caer bien, sino que lucha por mantenerse de pié, que no es lo mismo”, describió Antonella Costa. “María es independiente de Garage Olimpo. Yo podría interpretarla hoy, en otro contexto. Con Marco la hicimos libre, porque era la única característica que podía darle un sentido profundo. Y es tan libre, que lo es incluso de la anécdota de la película. Tenía que serlo porque yo no sabía lo que le iba a pasar”, agregó.

“Felix era como muy ambiguo porque por un lado, parecía buena persona, y por otro terminaba siendo un hijo de put* que no le importaba ni tenia problemas en matar a nadie. Entonces jugar en esa dualidad era interesante, y me ayudaron mucho los relatos y sobre todo la charla con el director. A partir de esta peli creé una metodología de trabajo para las películas que hice después, preparando cada escena puntual”, resaltó Carlos Echevarría.

Un detalle importante respecto al rodaje de Garage Olimpo es que los actores no contaban con un guion y, además, la película se filmó en orden cronológico. El reparto sabía de qué iba a tratar el film pero no conocían los detalles de cada escena. Cuando llegaban al set de filmación se les entregaban los libretos con las secuencias que iban a realizar en ese momento, las estudiaban, incluso a veces improvisaban sobre algunas ideas, y filmaban. No había mucho tiempo para ensayar.

”En el personaje de Felix lo que me interesaba encontrar en el actor era su capacidad para expresar la rabia. Eso es en el momento en él le grita a María porque ella se quiso escapar, y le trae las flores y se las tira en la cara. Entre ver caras y caras me encuentro este tipo (Carlos Echevarría) con la cabeza que parecía Sandro el cantante, con una camisa negra, una crucecita en el pecho, y cuando gritaba se le inflaban las venas y era él. Ahí yo dije “es él”. Pero no se lo dije. Junté a todos los demás que se ven en la película, porque no teniendo guión nadie sabía quién era el protagonista, y tenían funciones diferentes en el campo. A medida que íbamos filmando se fueron dando cuenta porque Felix venia todos los días, y había gente que venia una vez por semana. Pero se había generado un gran clima entre los actores porque no sabían quién era el protagonista, trabajaban todos al mismo nivel, en pie, apasionados de la misma forma”, relató Bechis.

“Fui construyendo a Felix a medida que lo iba haciendo, al principio no entendía bien muchas cosas: primero porque no comprendía el idioma cinematográfico, y después porque vas pasando por varios momentos de desconcentración , entonces fui preparándolo a medida que lo iba haciendo. Yo pienso que los personajes en general fueron creados a través de las victimas. Nosotros jamás tuvimos charlas con ex represores y eso de hecho lo teníamos prohibido. Yo todo lo que trataba de ir componiendo era a través de los relatos que las victimas nos hacían”, destacó Carlos Echevarría

Antonella Costa, por otra parte, también se movía muy bien. Dijo que era italiana y no era cierto, porque como era una co-produccion eso le daba cierto punto de avance. Después resulta que era nacida en Italia pero no tenia ningún documento italiano y nos atrapó también por su habilidad en la simulación de la verdad. Por otro lado, entendí que era una chica muy determinada, y como la película tiene escenas muy fuertes: desnudo, tortura, etc, y ella me dijo “lo voy a hacer, no tengo miedo”, halagó el director de la película.

“No la encaré como un personaje sino como un rol. Yo en esas circunstancias. Yo despojada de toda coquetería y de los vicios del lenguaje de los ‘90.Yo necesitando echar mano de la seducción y de la astucia en el entorno más sórdido y violento que podría imaginar. Yo tratando de estar alerta, de atar cabos, de mantenerme despabilada y atenta y humana. Yo en peligro, yo indefensa, yo aterrorizada, yo inquebrantable. También pasé muchas horas vendada. Dormía vendada. Llegué a viajar en colectivo con la venda puesta. Quería desarrollar los otros sentidos, valorar cada detalle que me aportara un dato acerca de dónde me encontraba. Aprendí a vivir en alerta, confundida y temerosa. Entendí que no existe peor tortura que la incertidumbre, el terror permanente de no saber qué te van a hacer. Y el impulso crudo de vivir, de seguir viviendo. Esa es María”, explicó la actriz sobre su personaje.


LOS DESAFÍOS DE HACER Garage Olimpo:

Todas las películas presentan determinados obstáculos para su realización, y Garage Olimpo no fue la excepción. Su director, Marco Bechis, enumeró cuáles fueron los principales desafíos para concretar el film.

1- “El primer desafío fue encontrar productor, porque nadie quería hacer esta película en la Argentina. “No ya está, ¿otra vez?, no”. En Italia muy poco interés, algunos me decían “pero es una película de los años 70, ya la hicieron”. Fui a Cannes dos años y la respuesta era “¿una película sobre la tortura? No, no es un tema que nos interese”. Después me encontré el productor que terminó produciendo la película, que fue el co-guionista de Portero de Noche, Amedeo Pagani, leyó el guión, le gustó y empezamos a trabajar juntos.

2- Segundo desafío fue encontrar las imágenes para contar la película, sobre todo qué era lo que no tenia que mostrar. En la película no se muestra la tortura , no se muestra la violencia directamente, pero es muy violenta porque el espectador de alguna manera se imagina esa violencia que no se ve, imaginándola es mucho mas fuerte que viéndola. Después de ver Garage Olimpo generalmente me dicen que no tenes hambre, no te tomas una Coca Cola, te la pasas varias horas y varios días pensando, porque la violencia que aparece en la película es interiorizada, el espectador se la tiene que imaginar porque no se ve, y eso es mucho peor. Ese tipo de sensación le dio una dimensión internacional a la película, porque funciona con el público en Polonia, en Inglaterra, en España, en Estados Unidos, y evoca hechos que siguen sucediendo hoy en otros lados del mundo.

3- Otro desafío fue el estreno, fue desastre total, treinta mil personas la vieron. Hay mucha relación entre la película y el momento en el que fue hecha, eran años de impunidad. En el momento en que salió en VHS fue la primera venta, así como la gente no fue al cine, la quería tener. También en Italia es una película de referencia. Simbólicamente la película cuenta otras historias además de la Argentina”.

UNA SITUACIÓN EXTRAÑA:

Un día iba Marco por la calle con su ayudante de dirección Feng Xiaogang, discutiendo acerca del casting de la película Garage Olimpo, para ver quién iba a interpretar cada rol. De repente, en un bar de la zona sur, se cruzó la mirada con un tipo que tomaba un café, el cual era el Turco Julián (represor que actualmente está preso con cadena perpetua ya que participó de varios campos de concentración, entre los cuales estaba el “Club Atlético”, que fue en el que Marco estuvo preso). “Me crucé por la calle con el tipo que me había secuestrado. Obviamente ni paramos porque no teníamos intenciones de entrar en conflicto, aparte porque ese tipo podía estar armado. Era ese el clima de impunidad que nos rodeaba cuando rodábamos”, relató el director.

EL RODAJE:

“La principal locación de la película fue una ex envasadora de yerba en Barracas. Ahí se armó el campo, basándose en los recuerdos de Marco de su detención en el Club Atlético. Allí se recrearon: la textura de las paredes, las puertas con agujeros, los candados, el “quirófano” (sala de tortura), y la mítica mesa de ping-pong. El trabajo de Caterina Giargia y Rómulo Abad, que se ocuparon del arte y la realización, fue fundamental e implacable con cada detalle. Cada detalle fue cuidado para dar un realismo que incluso conociendo el truco no dejaba caer jamás el clima generado en el set”, elogió Antonella Costa.

”Era muy tenso porque para mi era muy catártico lo que estaba haciendo. Entonces estaba como metido ahí adentro, estaba con mis compañeros y me decían que al estar haciendo la película era como estar adentro de un campo de concentración, pero era necesario ese clima , sumergidos ahí adentro”, resaltó Marco Bechis.

“Fue un trabajo largo y muy minucioso. Muy doloroso también. Yo lloré mucho. Sufría por no estar sufriendo, sentía mucha culpa de volver a mi casa cada noche después de filmar, abrigada y cerca de mi mamá, comiendo algo rico. Sabiendo que la gente a la que había estado retratando durante todo el día no había podido elegir. Mi cabeza se fue para cualquier lado. No voy a negar que me dejó marcas”, explicó Costa. “Cuando filmábamos el “quirófano” yo estaba atada, y Mario Villani, que había estado desaparecido más de 4 años y había perdido la visión de un ojo en la tortura, me explicaba con mucha calma cómo se sentían las descargas eléctricas, como era despertarse después de una sesión de tortura brutal. Sentí náuseas, quise abrazarlo pero estaba atada. No poder hacer ese gesto tan simple ya me parecía una tortura. Imaginarme lo que sería sufrir golpes, descargas eléctricas, vejaciones de todo tipo, me resultaba repulsivo, insoportable".

"Otra cosa muy fuerte que pasó fue que el vestido que uso en el paseo que damos por Constitución, hacia el final de la película, había pertenecido a la hija desaparecida de Lita Boitano. Ella estaba el día que me lo probaron por primera vez. Me vio y sonrió. Se sorprendió porque me quedaba perfecto, siendo que su hija era más grandota que yo. Yo todavía no era madre, pero pude sentir su dolor detrás de esa sonrisa”, agregó la actriz.

“Las escenas que más me costaban eran las de la sala de tortura, era como muy heavy entrar ahí, el lugar era muy frio, húmedo. Estábamos como en un sótano y era muy desagradable meterse ahí entre esos pasillos y saber que el lugar del fondo era como la sala de tortura, y abrir esa puerta y encontrarme de golpe con gente desnuda, atada y yo usar la picana, los cables, me generaba cierto rechazo “, destacó Carlos Echevarría. “Me conmovía por otro lado, por pensar todo el tiempo en lo que le había pasado a mucha gente, entonces me resultaba difícil en ese sentido. Tuvimos muchas charlas con gente que estuvo secuestrada, con familiares, con hijos. Si bien yo estaba del lado de los malos, era inevitable no estar pensando todo lo que habían sufrido los padres o los hermanos, o los hijos de esa gente que estaba ahí con nosotros y un respeto absoluto por saber de que uno estaba haciendo algo que ellos habían vivido muy de cerca o en primera persona”, agregó el actor.

EL DETRÁS DE ESCENA DE MOMENTOS ICÓNICOS DEL FILM:

EL VUELO DE LA MUERTE:

“No comentamos mucho que estábamos haciendo la película para no tener problemas. Estábamos en un galpón de Barracas filmando ahí adentro. Cuando tuvimos que filmar la escena final, la del avión, el Ejército nos dijo que no, inclusive les mentimos diciéndoles que era una publicidad pero no se la creyeron. Lo intentamos con el Ejército uruguayo, tampoco. Esa fue la escena mas cara que grabamos. Me fui con Enrique Piñeyro (Tigre en el film) a Estados Unidos y la filmé allá en dos horas y con dos aviones”, describió Marco Bechis.

EL ESCAPE DE MARÍA EN LA CIUDAD:

“Todas las escenas estaban pautadas pero hay momentos robados, como el momento en que María y Félix salen a dar una vuelta y en un momento ella se escapa. Eso lo hicimos en la estación de tren de Constitución y esas son imágenes robadas. Nos dijeron “la cámara va a estar por allá”, “ustedes hagan esta situación” y nos mandamos y me acuerdo que en una de las tomas que tiramos, como yo agarraba violento a Antonella, la tiraba y la llevaba, bajábamos unas escaleras, y nadie decía “corte” ni nada, entonces era como que un loco la agarraba. Me corrió un tipo para pegarme porque veía que yo estaba violentando a Antonella y le dije “no, para’ que estoy filmando” y en seguida quise como salir de esa situación incómoda. La gente lo vivía como real. Después me ha pasado de ir a presentaciones y la gente me puteaba o en el subte un día una chica me miraba con miedo, después se me acerco’ y me pregunto si era el de la película, les quedaba una imagen mala mía porque se creyeron la construcción del personaje”, explicó Carlos Echevarría.

ACTUALIDAD Y FUTUROS PROYECTOS:

Marco Bechis

“Estoy trabajando en un thriller. Voy a rodar en enero. Es una película toda italiana y se llama La escena faltante, una película de género”.

Antonella Costa:

“Estoy preparando con mucha calma y minuciosidad dos protagónicos. Uno para la tercera película de Che Sandoval, que es una coproducción chileno-argentina. El guion fue escrito para mí, es la primera vez que me pasa, y eso me significa una responsabilidad inmensa. Haré todo lo posible por estar a la altura porque es una historia lindísima.

También voy a protagonizar el primer largometraje de Clara Frías, que es una directora y montajista muy talentosa. Me llamó para que firmara una carta de intención, y me enamoré de su guion. Nos hicimos amigas y muero de ganas de filmar con ella.

Además estoy dando clases de actuación frente a cámara desde hace 4 años. Descubrí en eso una gran pasión. Tengo un taller privado, con el que ya filmé un largometraje que estamos editando, y estamos pre-produciendo el segundo, al que se suman los alumnos de las clases gratuitas que doy en la Casa de la Cultura de la Villa 21. El año pasado inauguré la cátedra de actuación frente a cámara en la Universidad de Palermo, y también ayudo a colegas a preparar personajes en encuentros individuales, y trabajo técnicas de oratoria y comunicación con ejecutivos de empresas grandes, a través de una consultora. Eso, además de resultarme muy placentero, me dio independencia del trabajo de actriz, porque ya no lo necesito para vivir. Necesitaba un descanso y la posibilidad de elegir con mucho más cuidado lo que hago. También tengo en mente estrenar en Buenos Aires un espectáculo en el que recito un texto mío de prosa poética acompañada por un músico. Lo estrené en Italia hace dos años y quisiera hacerlo acá también”


Carlos Echevarría:

“Lo último que hice fue el año pasado una película que se llama Ecuación, los malditos de Dios de Sergio Mazurek que esta en edición. Estuve filmando en Paraguay una peli Felices los que lloran, que no se estrenó acá en la Argentina pero que allá anduvo muy bien, estuvo en varios festivales. Después participé también en una miniserie, sobre un robo que hubo en el Banco de Santa Fe con el director Hugo Grosso, que narra ese momento del robo cuando fue el momento del cambio de austral a peso, que fue un caso muy emblemático de robo, de millones. También quiero dirigir”

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