Rolando Gallego
15/09/2016 15:57

Con el estreno de Gilda: No me arrepiento de este amor (2016), protagonizada por Natalia Oreiro, Lautaro Delgado, Javier Drolas, Daniel Melingo y Susana Pampín, de la realizadora Lorena Muñoz, la música vuelve al cine nacional con una propuesta que se destaca por su lograda realización y el respeto por el género.

Gilda: No me arrepiento de este amor

(2016)

La producción fílmica autóctona siempre aprovechó las posibilidades expresivas que la música le otorgarían a los films, y además supo de alimentarse de artistas populares como Sandro, Leonardo Favio, Lolita Torres, entre otros, para construir historias que se tradujeron en éxitos de taquilla.

Desde el primer film musical Mosaico Criollo (1928) de Edmo Conminetti, que reflejaba una breve sucesión de números musicales, la relación entre el cine y la música ha sido fructífera.

Carlos Gardel, Sandro y Leonardo Favio, como así también los miembros de El Club del Clan y las exitosas películas de La carpa del amor y sus secuelas, en donde Adolfo Aristarain desarrolló tramas interesantes pese a lo acotado de su propuesta, se sumaron a películas musicales basadas en éxitos de artistas como Rafaela Carrá, el grupo infantil Los Parchís y más acá en el tiempo Soledad Pastorutti, Bandana, Martina Stoessel, Piñon Fijo, Diego Topa y otros, fueron sólo algunos de los artistas que se acercaron al cine.

El documental también aprovechó la oportunidad de revisionar historias y celebridades, pero en la ficción específicamente hablando, sólo un puñado de películas son las que narraron la vida de artistas o grupos y que en esta oportunidad EscribiendoCine repasa.

Gilda: No me arrepiento de este amor (2016), de Lorena Muñoz (Yo no sé qué me han hecho tus ojos), tal vez el biopic mejor logrado del cine argentino. Miriam Alejandra Bianchi (Natalia Oreiro) cambia su rutina familiar y laboral para transformarse en Gilda, la reina de la cumbia y la música popular.

Tangos, El exilio de Gardel (1986), de Fernando "Pino" Solanas, film que reflejó la vida de un grupo de exiliados que con la música no solo sobrevivían sino que mantenían viva su relación con el país.

Peperina (1995) de Raúl de la Torre, mezclando ficción con documental, el film resultó una suerte de registro de los recitales reencuentro de Serú Girán. Andrea del Boca se ponía en la piel de la célebre figura que acompañó a la banda desde sus orígenes.

Tango feroz, la leyenda de Tanguito (1993) de Marcelo Piñeyro, película que marcó a una generación con la revisión del mito de una de las figuras más emblemáticas de los orígenes del rock nacional y su ascenso y caída.

El extraño de pelo largo (1970), de Julio Porter, inspirada en la canción del grupo La joven guardia, mostró el auge y establecimiento de la cultura rockera en el país.

Luca Vive (2002) de Jorge Coscia, el filme recrea la vida del líder de Sumo, Luca Prodan, y su relación con las mujeres, la fama, la droga.

Rodrigo: La Película (2001) de Juan Laplace, con Agustina Cherri en una fallida mezcla de ficción e imágenes documentales de recitales, la película trabaja con la idea de un grupo de jóvenes que quieren asistir a un show del artista cordobés.

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