Rolando Gallego
19/05/2015 15:52

Con casi 100 mil entradas vendidas durante el primer fin de semana en el país Sin Hijos (2015) se posiciona como un producto atractivo dentro de la oferta cinematográfica. El éxito de la película, más allá de su temática, se lo debe a su director, quien viene trabajando con oficio y esmero para pulir su estilo e impregnarle una impronta cinéfila que potencie sus propuestas.

Sin Hijos

(2015)

Dueño de un estilo particular y un humor corrosivo, Ariel Winograd (Argentina, 1977) ha logrado forjar un camino diferente al de otros cineastas enfocando su carrera hacia la comedia, un género difícil pero que ha sabido manejar con holgura. Si bien en su primer film, sus propias experiencias le sirvieron como material para poder desarrollar una historia íntima, en sus siguientes producciones, y con el aval y apoyo de grandes estudios pudo crear narraciones que tomaron de otros géneros algunos puntos y los potenció.

A continuación el listado de todos los films para que puedan ser recuperados en algún soporte, luego de ir a ver Sin Hijos al cine, y comprender por qué comedia es sinónimo de Winograd.

Cara de queso (2006) la observación microscópica para hablar de temas universales. La pre adolescencia como un gigante caldero de posibilidades y el encierro como determinación del futuro. En un country la llegada de un cantante bizarro hacen que todo explote ante la mínima mirada. Un acercamiento al fin de la niñez desde una perspectiva diferente.

Mi primera boda (2011) un casamiento es sólo la excusa para poder hablar de las miserias de un grupo de personas que a partir de la torpeza del novio (Daniel Hendler) y los secretos y exigencias de la novia (Natalia Oreiro) no hacen otra cosa que desnudar la parafernalia detrás de una boda. Si la ven en DVD no se pierdan el “backstage” de Martín Piroyansky.

Vino Para Robar (2013) Winograd redobla su apuesta con la intención de emular los films de espías y robos en una trama que involucra viñedos, costosas bebidas espirituosas, suspenso y un estilismo que hasta el momento faltaba en sus películas.

Sin Hijos (2015) la más redonda de todas sus cintas. La mentira (esconder a un hijo) como impulsora de la historia, pero también la habilidad para que la anécdota se supere gracias al timming correcto de un guión con varios giros y las sólidas actuaciones de Maribel Verdú, Diego Peretti y la revelación de la niña (Guadalupe Manent).

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