Benjamín Harguindey
29/11/2014 18:42

Paul Schrader, laureado guionista de Taxi Driver (1976), Toro Salvaje (Raging Bull, 1980), La costa mosquito (The Mosquito Coast, 1986), La última tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ, 1988) y Al límite (Bringing Out the Dead, 1999) y director de American Gigolo (1980) y El beso de la pantera (The Panther’s Kiss, 1982), se desempeña este 29 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata como jurado de la sección internacional. Este martes 25 fue el centro del espacio “Charlas con Maestros” en el Hotel Provincial.

Taxi Driver

(1976)

Antes que nada, Schrader hizo colgar un afiche de su último film, Dying of the Light (2014), sobre el cual ejerció un descargo de responsabilidad notable. “Éste es un film que escribí y dirigí y que sale en unas semanas en Estados Unidos. Desafortunadamente me lo quitaron de las manos y fue editado sin mi aprobación, así que legalmente no puedo hablar sobre él, porque dicen que de lo contrario me demandarán”. El afiche nos muestra a Nicolas Cage y los demás partícipes del film (incluyendo a Schrader) luciendo una remera que dice lo siguiente: “El artista no hará publicidad con comentarios derogatorios hacia la compañía, la película o los servicios prestados a la película”. “Así que ése es el único tema sobre el cual no podré responder preguntas,” concluyó Schrader.

A diferencia de otras “Charlas con Maestros” pasadas, Schrader utilizó la ocasión no para rememorar su trayectoria cinematográfica – que bien ameritaría horas de repaso – sino para especular sobre su futuro. Habló de su película anterior, The Canyons (2013), promocionada, financiada, casteada y distribuida íntegramente a través de la web. Habló de su siguiente proyecto, Life on the Other Side (La vida del otro lado) una ambiciosa serie web “acerca del mundo de la exhibición y el financiamiento del cine” de 10 episodios de 10 minutos cada uno. La internet ha cambiado radicalmente el paradigma cinematográfico. “Si Federico Fellini estuviera vivo hoy, haría La Dolce Vita (1960) como una serie web… Tradicionalmente una película tiene alrededor de dos horas, pero hoy en día tiene entre 3 minutos y 70 horas. Un gato subido a un piano es una película de 3 minutos. Mad Men es una película de 70 horas”.

“Creo que ya no se puede aplicar nada de lo que hemos aprendido en los últimos cien años sobre el cine. Ni cómo se hace, ni cómo se mira, ni cómo se financia. Todo lo que asumimos era verdad acerca del cine está cambiando. Y yo estoy haciendo un esfuerzo por cambiar junto a él.”

Luego de reflexionar sobre el panorama del cine en el siglo XXI, Schrader dispuso a responder preguntas. Sobre su rol dual como director y escritor citó a François Truffaut: “Cuando escribo prefiero dirigir, cuando dirijo prefiero editar y cuando edito prefiero escribir”. Habló de la importancia de la distribución y exhibición moderna: “Por un lado tenemos un enorme motor democrático, ya que todos podemos hacer películas, pero por otro lado no tenemos un mecanismo para ordenarlas y monetizarlas. Vivimos en el peor y en el mejor de los tiempos para el cine”.

Sobre Martin Scorsese – con quien colaboró cuatro veces en lo que han sido sus películas más famosas – dijo lo siguiente: “Dejamos de trabajar juntos porque yo estaba pensando demasiado como director, y él quería que me atuviera a pensar como escritor. ¿Qué aprendí de él?,” dijo Schrader, repitiendo la pregunta que le habían hecho. “Probablemente nada muy halagador”. Maduró la respuesta unos instantes. “Es un hombre de negocios muy determinado, y aprendí mucho de él viendo cómo trabaja,” concluyó, sonriente.

Un tema al que Schrader se volcó recurrentemente a lo largo de toda la charla fue el problema de sacar al espectador de la comodidad de su hogar y llevarlo al cine. “La ‘película seria de alto presupuesto’ ya no se hace más. Ya no se hace El Padrino (The Godfather, 1972) o Barrio Chino (Chinatown, 1974). Hace poco Barry Levinson dijo en una entrevista que no podría financiar Rain Man (1988) hoy en día. Lo que la gente sale a ver son “eventos”.

No obstante la mirada de Schrader hacia el pasado es pragmática, no es nostálgica. Cree que no hay nobleza en intentar cambiar o corregir la forma en que la gente ve cine, o mantener modelos obsoletos. Está más que contento con Netflix, con internet, con Twitter. “Las películas son la forma artística más pasiva de todos los tiempos. No tenés que hacer nada para ver una película, ni siquiera quedarte despierto. Las generaciones más jóvenes están creciendo y desafiando este modelo, lo cual me parece genial. La idea de twittear mientras ves una película y que te responda alguien que también está twitteando y también está viendo la misma película, y estar pendiente de varias pantallas a la vez, creo que todo eso es muy cool. Creo que está muy bien que la gente participe más activamente en la experiencia.”

Una de las últimas preguntas pidió consejos sobre escritura. “Si tuviera veintitrés años, me preguntaría: ¿cómo puedo YO contar una historia HOY? No tengo la respuesta. No sólo el medio ha cambiado, nuestra percepción del mundo ha cambiado”.

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