Juan Pablo Russo
29/10/2014 13:24

El cine argentino ya no es propiedad de la ciudad de Buenos Aires donde hasta hace unos pocos años parecía estar el epicentro de la industria. Hoy son varias las provincias que producen cine sin la necesidad de tener una estructura porteña y Córdoba es sin duda la gran abanderada de este movimiento federal.

Tres D

(2014)

El cine argentino ya no es propiedad de la ciudad de Buenos Aires donde hasta hace unos pocos años parecía estar el epicentro de la industria. Hoy son varias las provincias que producen cine sin la necesidad de tener una estructura porteña y Córdoba es sin duda la gran abanderada de este movimiento federal.

Esta tendencia poco tiene que ver con lo que a principios de siglo ocurría en la provincia de San Luis que poco a poco se convertía en una especie de decadente Hollywood local con películas que rara vez conseguían el reconocimiento de la crítica, no eran seleccionadas en festivales y la mayoría caían en el olvido a poco de estrenarse.

Todo lo contrario es lo que ocurre en Córdoba donde hay un crecimiento constante en el nivel de producción gracias a un grupo de cineastas que no para de asumir riesgos estéticos y narrativos. Y por supuesto generar una industria local que trae consigo la creación de numerosos puestos de trabajos para técnicos y actores que ya no tienen la necesidad de trasladarse a Buenos Aires para poder ejercer su profesión

Paola Suárez es responsable de la productora Germina Films y para ella esta explosión no es casual sino que es el resultado de los recursos con los que cuenta la región tanto a nivel técnico como artístico. “Estos recursos están articulados con políticas de estado sobre todo a nivel nacional pero también provincial que generan un movimiento audiovisual genuino. Esto nos obliga a seguir produciendo ya que contamos con todos los elementos para hacerlo desde el sector audiovisual. Esto es un movimiento genuino y no es una moda. Hoy es un nuevo Polo de Producción Audiovisual”.

Para un actor la continuidad es algo esencial y así lo explica el protagonista de El último verano y El espacio entre los dos Santiago Zapata. “Un actor de cine tiene que estar en constante entrenamiento, y no hay mejor lugar que un rodaje para hacerlo. Todo este nuevo cine hecho en Córdoba nos hace pensar en una continuidad de entrenamiento y en mi caso me permite conocer y trabajar con diferentes directores y aproximarme a personajes cinematográficos diferentes”.

El movimiento cordobés tuvo sus inicios en 2010 cuando aparecieron De Caravana, de Rosendo Ruíz; Hipólito, de Teodoro Ciampagna; Criada, de Matías Herrera Córdoba; Salsipuedes, de Mariano Luque, y El invierno de los raros, de Rodrigo Guerrero. Pese al furor despertado tras el estreno de la ópera prima de Rosendo Ruíz en el Festival de Mar del Plata la pregunta de muchos era si solo se trababa de una moda pasajera o si se sostendría en el tiempo. Pero a pesar de las miradas apocalípticas, no solo perduró sino que el crecimiento fue tal que hoy son casi una docena las películas que se produjeron en el último año con una repercusión que crece día a día.

"El cine cordobés explotó por varios factores que confluyeron en un momento histórico determinado. No podríamos pensarlo ajeno a los jóvenes, a las ganas, a las nuevas tecnologías, al clima de entusiasmo y a una cantidad de particularidades. Pero las categorías cerradas peligran la continuidad de los hechos. Debemos seguir trabajando duro”, manifiesta el cineasta Luciano Juncos.

Desde el estreno de La Laguna, de Gastón Bottaro y Luciano Juncos; El grillo, de Matías Herrera Córdoba, y Escuela de sordos, de Ada Frontini, en el Festival de Mar del Plata del último año, el cine cordobés no paró de presentarse en los certámenes más importantes de todo el mundo. Tres D, de Rosendo Ruíz, tuvo su premier en Rotterdam, mientras que la Berlinale presentó Atlántida, de Inés Barrionuevo, y Ciencias Naturales, de Matias Lucchesi, película que además triunfó en Guadalajara. El BAFICI no solo programó todas las citadas sino que sumó los estrenos mundiales de El tercero, de Rodrigo Guerrero; El último verano, de Leandro Naranjo, y El copamiento 10-08-74 de Mauro Pérez y Mariana Britos. Y como si fuera poco Una noche sin luna de Germán Tejeira ganó en Zurich, y Lima armó un foco que incluyó a la mayoría de estas películas junto a Uomo de Rafael Escolar.

Para el crítico local Alejandro Cozza no es la cantidad lo llamativo (aunque también debería serlo) sino la calidad cinematográfica sostenida en visiones muy personales sobre la narración y la puesta en escena. “No hay uniformidad alguna en estas propuestas y si un bienvenido eclecticismo, no solo desde lo formal y desde las temáticas abordadas, sino también desde sus modos de abordaje de la producción audiovisual que en ninguno de los casos afecta a sus resultados finales. Como una clara autoconciencia de los medios que se poseen al momento del rodaje aplicado astutamente en función del qué y cómo querer contar”.

Pero Córdoba no produce solo cine, sino que además armó un circuito propio de distribución donde todas sus películas consiguen ser estrenadas con un inusitado apoyo del público que semana a semana se agolpa en las salas para ver un cine que habla de ellos. Además, desde hace un año se edita “Cinéfilo”, una de las cuatro revistas impresas especializadas en cine que quedan en Argentina, y la editorial local Caballo Negro publicó el libro “Dioramas” que recopila ensayos sobre el "nuevo cine cordobés", escrito por críticos y cineastas locales.

Rosendo Ruíz, quien se ha convertido en el director estrella de esta camada afirma que lo que está pasando en Córdoba con el cine se debe a que están presentes en la cancha los jugadores que deben estar (o casi, sólo falta la aprobación de la “Ley Provincial Audiovisual”, ya presentada al gobierno). “Tenemos todo los necesario: profesionales de cada área, guionistas, actores, productores, empresas productoras, Universidades, el apoyo de la prensa, salas de distintos target, un fuerte movimiento de críticos; y por último, tenemos un público, un destinatario que completó nuestro trabajo artístico con su entrada, mirada y devolución”.

Varias películas cordobesas llegarán a Buenos Aires en las próximas semanas, como el caso de Atlántida, Tres D, El grillo y Una noche sin luna, con fechas de estreno programadas para el último trimestre del año.

Nota publicada originalmente en Revista Acción

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