Rolando Gallego
15/08/2014 20:18

Con más de 100 películas en su haber y un registro, que, excepto en el último tiempo, siempre lo asocio a la comedia, Robin Williams forjó una carrera sólida y que salvo excepciones, siempre lograban gran afluencia de público y elogios de la crítica.

Buenos días, Vietnam

(1987)
7.0

El siglo XXI le dio la espalda, y a la serie de fracasos, se sumaron algunas adicciones, que con el agravante de la detección de una enfermedad complicada (dato confirmado por su ultima mujer), la posibilidad de quedarse sin dinero (sus divorcios lo dejaron casi sin nada) y el levantamiento de la serie televisiva The Crazy Ones, lo llevaron a tomar una decisión que hoy lamentamos.

Loco, irónico, divertido, triste, eufórico, desaforado, Williams regalo grandes actuaciones en una serie de films (y en la TV con la mítica Mork y Mindy 1979-1982) que recordamos no por su "calidad" por encima de otras, sino porque nunca las olvidaremos. ¡Hasta siempre Robin!

Papá por siempre (1993), un Tootsie recargado en la que un padre llegara al borde de la locura con el intento de poder seguir al lado de sus hijos. La primera travesti de la tercera edad.

Patch Adams (1998), la historia, basada en la vida real del médico que encontró en la risa un método para superar el dolor.

Buenos días, Vietnam (1987), un locutor intenta mantener bien alto el nivel de energía de la tropa a pesar de todo.

Aladdin (1992), la clásica adaptación de Disney que pudo con Williams como el genio arrasar con la taquilla y llevar a un público adulto a las salas.

En busca del destino (1997), lo puso bajo las órdenes de Matt Damon y Ben Affleck para contar la historia de un mendigo que sabía mucho más de lo que uno se podía imaginar.

Jumanji (1995), niños aburridos comienzan a jugar en una aventura de la que no saben después como salir.

La sociedad de los poetas muertos (1989), toda una generación marcada a fuego por el "carpe diem" y una impronta que trasciende aun hoy en día.

Despertares (1990), se puso en la piel de un psiquiatra que lograba volver a la vida social a un grupo de pacientes encabezado por Robert De Niro.

La jaula de las locas (1996), la adaptación del clásico francés lo reafirmo como capocómico y maestro del gag y la mueca más ácida.

Happy Feet, Rompiendo el Hielo (2006), otro film animado le permite arrasar taquillas en la piel de un pingüino que no quiere cantar y baila todo el tiempo.

Retrato de una obsesión (2002), el payaso quiere ser Hamlet, y junto con Insomnia: Noches Blancas (2002), ofrece actuaciones que borran la sonrisa e infunde terror.

Williams seguirá además en las pantallas grandes un tiempo más, ya que permanecen aún inéditas en el país Boulevard, The angriest man in Brooklyn y Una Noche en el Museo 3 (con estreno confirmado en Diciembre).

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