Rolando Gallego
12/05/2014 12:13

Con el estreno de Muerte en Buenos Aires, de Natalia Meta, se reafirma una tendencia que está logrando buenos resultados en las pantallas nacionales. La búsqueda de historias enmarcadas en la década de los ochenta del siglo pasado, época plagada de consumos culturales y modas y tendencias bien específicas, atraen a productores, actores y espectadores.

Muerte en Buenos Aires

(2014)

El fenómeno se inició hace tiempo atrás con la tira producida por Underground para la pantalla de TELEFE Graduados. En ella se contaba el reencuentro de un grupo de estudiantes de los años ochenta luego del descubrimiento de la paternidad de uno de ellos (Daniel Hendler) del hijo (Gastón Soffritti) de una excompañera del colegio secundario (Nancy Dupláa). El Pumper Nic, el Italpark, el Tiki Taka, Feliz Domingo, Flashdance y el boom de la música nacional, son sólo algunos de los ítems que en medio de la trama romántica se iban mostrando en flashbacks. La misma productora está preparando una nueva comedia llamada Viudas e Hijas del Rock and Roll con otra década, la de los noventa, como disparador de historias.

Muerte en Buenos Aires: Un crimen en la alta sociedad termina introduciendo en la sordidez de la noche a un grupo de policías encabezado por Demián Bichir y Chino Darín mientras investigan el asesinato. La música generada por sintetizadores, los carteles de Neón, los peinados altos de Mónica Antonópulos y los colores flúo en la ropa, algunos de los puntos trabajados en la reconstrucción de época por el equipo de producción.

Inevitable: El realizador Jorge Algora construye la historia de una atracción fatal entre un banquero (Dario Grandinetti) y una artista (Antonella Costa) en la década de los ochenta. Los autos, los walkmans, los jeans nevados y las permanentes, recrean la atmósfera de época, mientras se va armando el rompecabezas de dos amantes que verán cómo la obsesión puede destruir todo.

Doce Casas: Gran apuesta de la ficción de la TV Pública bajo el mando del realizador cordobés Santiago Loza. Con la excusa de la visita de la imagen de la Virgen María a cada una de las doce viviendas de las protagonistas, en cuatro capítulos consecutivos se trabajarán temáticas como la sexualidad, el amor, la soledad y la vejez bajo el marco de objetos que integrarán la ficción como la televisión a color, el tocadiscos, los grupos de moda, la represión y las telenovelas. Loza arma un combo que, apoyado en las impecables actuaciones de las protagonistas (como Susú Pecoraro, María Marull, Rita Cortese, Marilú Marini, Claudia Lapacó, entre otras) y con un ritmo y digresión atípica para la pantalla chica, eleva su apuesta en cada emisión.

Bañeros 4: Los rompeolas para los nostálgicos de las comedias blancas argentinas de los años ochenta, esta producción retomará, luego del reestreno de Los bañeros más locos del mundo, la historia de los guardavidas torpes que de rebote se entremezclan en historias que los llevarán a luchar contra malvados villanos. Forman parte del equipo Emilio Disi, Mariano Iúdica, Pachu Peña, Freddy Villarreal, Pablo Granados, Karina Jelinek, Nazareno Mottola, Luciana Salazar, Gladys Florimonte, Pichu Sttraneo, Belén Francese, Paolo el rockero y Fátima Flórez.

Gato negro: de Gastón Gallo finaliza la historia de Tito Pereyra (Luciano Cáceres) en los ochenta, mostrando las oscuras negociaciones que el empresario debe realizar con los funcionarios del Gobierno de Raúl Alfonsín, luego de haberse acostumbrado a trabajar con los militares en la dictadura. La vestimenta de Tito y su mujer (Leticia Brédice) y algunos elementos como el teléfono “ladrillo” y las vestimentas, alimentan el verosímil e imaginario de la época.

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