Rolando Gallego
21/08/2013 16:05

Cuando terminó la serie Sex & the City (HBO, 1998/2004), su protagonista, Sarah Jessica Parker (una actriz que en los años 80 del siglo pasado e inicios de los 90 tuvo algunos papeles en películas menores) se vio en una encrucijada, porque si bien tenía ofrecimientos para protagonizar algunas películas (el cine siempre le dio la espalda) ella sabía que su éxito y nueva fama se debía a su personaje de Carrie Bradshaw y que debía continuar explotándolo.

Sex and the City

(2008)
6.0

Años después del fin, logró el relanzamiento de la franquicia con las dos películas que continuaron (en parte y hasta el momento), la saga de las cuatro amigas neoyorquinas, que se reunían en una cafetería a charlar de sexo y compartir sus vidas mientras bebían y comían.

Carrie, la líder del grupo, era una adicta al fashion que amaba caminar por la quinta avenida arriba de unos Blahnik enfundada en algún “trapo” de diseñador. En sus largas caminatas salía a “rescatar” a alguna de sus amigas o sólo intentaba definir su futuro con el misterioso Mr.Big. Por otro lado estaba Samantha (Kim Cattrall), la “experta” y “experimentada” cuarentona que arrasaba con la especie masculina de NY, mientras que Miranda (Cynthia Nixon) era la liberal e independiente trabajadora que en realidad buscaba establecerse junto a un hombre en el sentido más tradicional. Por último estaba Charlotte (Kristin Davis), la mojigata y casi célibe soñadora que buscaba una familia perfecta.

Durante varios años vimos cómo estas mujeres crecieron en todos los planos, pero en algún momento fueron jóvenes, con todas las inseguridades y miedos que ello implica. Así es como Candace Bushnell (la creadora de las novelas que inspiraron todo) ideó en 2010 la precuela de Sex & The City y la llamó The Carrie Diaries una historia en la que NY deja por momentos su lugar a Castleberry, un suburbio alejado de los edificios, con casas bajas y jardines al frente y que CW Television Network adaptó en 13 episodios para la TV.

En Castleberry vive Carrie (Anna Sophia Robb) con su hermana Dorrit (Stefania Owen) y su misógino y estricto padre (Matt Letscher). Los tres están tratando de superar el dolor por la muerte de la madre de las niñas. El duelo en vez de unirlos los separa y en medio de una particular dinámica familiar se los expulsará hacia fuera de la casa.

En la preparatoria Carrie intentará relacionarse y destacar, porque si en Sex &… ella brilla como una escritora del New Yorker, en The Carrie… aún está buscando su profesión. En la serie también tiene un fuerte núcleo amistoso, integrado por personajes que emularán las personalidades de los protagonistas del envío original.

A su lado estarán: Maggie (Katie Findlay), una joven con mucho sexo encima (sería Samantha) que está de novia con un joven llamado Walt (Brendan Dooling), alguien que aún no ha definido su sexualidad y Mouse (Ellen Wong) una introvertida muchacha asiática (símil Charlotte) que quiere perder su virginidad y desea llegar a Harvard.

Si en Sex… las mujeres hablaban en cafés y restaurantes, en The Carrie… los encuentros serán en una biblioteca, salón de gimnasia, cafetería o en los pasillos del colegio y no en un bar. Pero obviamente que la temática será la misma. El sexo rige la vida de estos personajes y la virginidad (mientras suena de fondo Like a Virgin de Madonna) el vector de todos los capítulos.

En la escuela Carrie tendrá competencia, porque si bien se enamorará del “chico nuevo”, Sebastian (Austin Butler), casi un émulo de Mr.Big, un pobre niño rico que será su objeto de pasión y uno de los motores de la serie (el amor y el desamor), Donna LaDonna (Chloe Bridges), le pisará los talones para quitárselo.

Igual, más allá de las peripecias amorosas habrá otro motor en The Carrie…, su pasión por la escritura, y ahí entra en escena Nueva York, “el lugar en donde muchas personas vivirán sus sueños”, incluso ella ya que al surgirle en la gran manzana una oportunidad laboral en un estudio de abogados (de conocidos del padre), Carrie terminará conociendo a Larissa (Freema Agyeman), la editora de estilo de la potente revista Interview.

Larissa se autodefine como una “coleccionista de personas”, que no cree en etiquetas pero que sabe que “la ropa puede definir y cambiar” a la gente, y la invitará a “trabajar” como su asistente. Con Larissa, Carrie descubre vocación, y si bien la notebook deja su lugar a cuadernos, las palabras fluyen igualmente.

Hay en The Carrie Diaries un esfuerzo por reconstruir la década del ochenta del siglo pasado, década en la que transcurren los días de Carrie y su grupo. Así aparecerán a lo largo de la temporada personalidades como Andy Warhol, Basquiat, The Smiths, Morrissey, Lady Di, Madonna, Bret Easton Ellis, Debbie Harry, noticias y lugares, Chelsea Hotel, Sid y Nancy, objetos y programas de TV del momento, walkman, casettes, cubo Rubik, Pacman, El crucero del Amor, y películas como Rocky, Fama y Footloose.

Y en ese interés por construir hasta en los mínimos detalles los años ochenta es en donde la serie construyen su verosímil y mayor virtud, porque cada capítulo será un viaje nostálgico al pasado (es excelente el repaso del catálogo musical de esa época My Sharona, Tempted, Material Girl, Bette Davies eyes, etc.).

The Carrie Diaries, que puede verse todos los martes a las 21 hs por GLITZ, es una serie que se despega rápidamente de su predecesora (en este caso sería sucesora) ya que logra construir un nuevo micro universo tan o más potente que el de Sex… y que filmada de manera simple, con planos amplios y largos para la ciudad y cerrados para el suburbio, logran aumentar su lado “memorioso”, por lo que el que piense que este producto es sólo para adolescentes, está muy errado.

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