Emiliano Basile
25/04/2013 17:37

El 27 de abril se cumplen ochenta años del estreno de Tango! (1933), la película dirigida por Luis José Moglia Barth y producida por Argentina Sono Film, que marca dos hitos en la historia del cine argentino: ser el primer film sonoro nacional (con sonido óptico), y el comienzo de la industria cinematográfica local que dará lugar a la llamada época dorada de nuestro cine.

Tango!

(1933)

Tango! es la primera película argentina con sonido óptico, esto quiere decir, con el sonido grabado sobre el mismo celuloide al costado de la imagen. Este proceso, innovador por aquel entonces, es el mismo que se sigue utilizando –con las correcciones necesarias- hoy en día. Este sistema fue creado por Lee de Forest en la década del veinte, pero traía una imposibilidad: sólo funcionaba en unos pocos metros de película y no podía extenderse al largometraje. Previamente a Tango! Con este sistema se filmaron los cortos de Carlos Gardel. Eran quince cortos (de los cuales solo se conservan once) que comprendían una presentación inicial y un tema musical del cantante que inmortalizó Mi Buenos Aires Querido. Los cortos de Gardel se filmaron en 1931, y ése mismo año José Agustín Ferreyra, un pionero del cine mudo nacional, estrena lo que sería una primera aproximación al cine sonoro en la Argentina: Muñequitas porteñas, una película que utilizaba un sistema de discos sincronizados. Las imágenes se grababan en el celuloide, mientras que el sonido por separado en dos grandes discos de pasta. Se proyectaban en paralelo y el efecto estaba logrado: se sonorizaban las imágenes. El problema surgía cuando la sincronización no era perfecta, hecho que puede verse en Cantando bajo la lluvia (Singing in the rain, 1952) a modo de chiste.

Tango! tampoco iba a ser la primera película con sonido óptico. Los estudios Lumitón, fundados especialmente para que Gardel venga a la Argentina a filmar sus producciones financiadas por la Paramount, empieza la realización del primer film sonoro argentino: Los tres berretines, basado en una obra teatral de gran éxito de los autores Nicolás de las Llanderas y Arnaldo Malfatti. Los estudios Lumitón equiparon sus instalaciones con personal y equipos de primera línea con el fin de hacer productos sumamente profesionales. Se anuncia el estreno de la película y Don Ángel Mentasti, dueño de la productora Argentina Sono Film, que luego se convertiría también en estudio, anticipa a Los tres berretines y estrena veinte días antes Tango!, convirtiendo así a su film, en el primer sonoro nacional.

Tango! inicia el período de industrialización del cine nacional. Basta mirar sus figuras para entenderlo: Pepe Arias, Libertad Lamarque, Tita Merello, Luis Sandrini, Azucena Maizani, etc, etc, etc. Nombres reconocidos de la radio, el teatro o por los tangos que solían cantar. Tales estrellas vienen a configurar el Star System, modelo de producción estilo Hollywood que arma su producto en torno a la figura principal. Cada actor interpretaría al personaje reconocible por el público, estableciendo un contrato con el espectador a quien no había que defraudar. También entraba en vigencia el Studio System, en el que cada estudio se identificaría con un género particular. En este caso Argentina Sono Film abarcaría una historia ligada al mundillo del tango canción, mientras que Lumitón produciría con Los tres berretines una comedia familiar. En los años siguientes, ambos estudios tomarían caminos completamente opuestos: Argentina Sono Film haría las comedias y el imaginario tanguero sería reproducido por los Estudios Lumitón.

Cada uno de los dos primeros Estudios de cine que promoverían el modelo industrial haría alusión al sonido mediante su nombre. Argentina “Sono” Film, algo así como “películas sonoras argentinas”, y Lumitón, siendo “Lumi” luz y “Tón” la referencia al sonido. Tampoco es casual que la primera película sonora llevase el título del género musical porteño. Así como El cantante de jazz (The Jazz Singer, 1927) en Estados Unidos publicitaría con el jazz su música autóctona, Argentina haría lo propio con el tango. El modelo industrial fordiano, implicaba producir varias películas a la vez. Con Tango! se produjeron dos películas más, de modo que si la primera no recuperaba los gastos de producción lo haría la segunda y la tercera aportaría dinero para producir una cuarta. Pero Tango! fue un éxito, con todas las imperfecciones del caso (se nota la velocidad de producción, por momentos amateur) e instala de una vez y para siempre el imaginario del tango: el riachuelo, el vulín, los malevos, París como el viaje que simboliza el triunfo del cantante de tangos, etc. Todo un universo retratado aquí por primera vez que afianzaría también las carreras de sus protagonistas, augurando un gran y prometedor camino en el cine argentino.

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