Juan P. Pugliese
12/11/2012 14:19

A tres años del estreno de la primera película de la saga Crepúsculo llega la quinta y última parte de esta historia de amor entre un vampiro y una adolescente que generó fervientes fanáticos y calurosos detractores por igual.

Nosferatu

(1922)

En primer orden, la industria cultural ha tenido un gran interés por los vampiros. Tras la aparición de la novela “Drácula” de Bram Stoker en el año 1897, los seres de la noche han sido llevados al teatro, luego al cine y a la televisión hasta el cansancio. Desde Nosferatu (1922) hasta Crepúsculo (Twilight, 2008) el conde Drácula y sus vástagos han desfilado por más de un centenar de producciones.

Además, desde la parodia hasta la más fiel de las adaptaciones de la novela de Stoker, el residente más famoso de Transilvania ha tenido aventuras con Billy the kid (Billy the Kid vs Drácula, 1966) y con los ladrones Bonnie y Clyde (Bonnie & Clyde vs Dracula, 2008). Max Shreck, Béla Lugosi, Christopher Lee y mucho otros se han colgado la capa y usaron los colmillos afilados. Hollywood ha explotado la figura del vampiro como ningún otro personaje surgido de la literatura. No obstante, el cine jamás había retratado una historia de amor entre un vampiro y una adolescente. Era el año 2005 y llegaba a las librerías una novela llamada Crepúsculo de una tal Stephanie Meyer que le vendría como anillo al dedo a la industria cinematográfica.

El éxito fue inmediato. Su primera novela se ubicó en el puesto cinco de la lista de bestsellers de The New York Times. Luego llegarían Luna Nueva (New Moon, 2006), Eclipse (Eclipse, 2007) y Amanecer (Breaking Dawn, 2008). Entre las cuatro se vendieron más de cien millones de copias en todo el mundo y fueron traducidas a 37 idiomas. En Argentina fue la autora más leída en el 2009 superando a autores consagrados como Isabel Allende y Marcos Aguinis.

La saga
Y como para Hollywood todo lo que brilla es oro, pasó poco tiempo hasta que llegara la versión cinematográfica. De esta manera en el 2009 llegó a los cines argentinos Crepúsculo que marcaría un hito para los fanáticos que habían leído las desventuras amorosas de entre Bella (Kristen Stewart) y Edward (Robert Pattinson).

Crepúsculo narra la historia de una adolescente que se muda con su padre. Bella llega a un pueblo de Washington llamado Forks. En la escuela conoce a Edward Cullen, un joven misterioso del que se enamora inmediatamente. Y si la adolescencia es una etapa difícil para cualquiera, lo es peor para Bella cuando descubre que Edward es un vampiro.

Un año más tarde llegó Luna Nueva (New Moon, 2009). En esta secuela Edward decide abandonar a Bella para protegerla de ataques que podría llegar a sufrir por parte de  otros vampiros. Durante este tiempo Bella comienza a frecuentar a Jacob (Taylor Lautner), el hijo de un amigo de su padre que resulta ser un hombre lobo. Bella deberá viajar a Italia para evitar que Edward se quite la vida al pensar que ella ha muerto.

En Eclipse (2010) a Bella le queda sólo un año para terminar la secundaria y convertirse en vampiro. Pero Jacob hará lo que sea para evitar el fatal destino. Asimismo, una vampira buscará venganza del clan Cullen y, en particular de Bella, para lo que creará un ejército de neófitos que librarán la batalla. Y al igual que lo que sucedió con Harry Potter, el estudio decidió que la última película estuviera dividida en dos partes para generar más tensión en los fans y, por supuesto, suculentas recaudaciones. Dirigida por Bill Condon en Amanecer (Parte 1) (Breaking Dawn Part 1, 2011) Bella y Edward se casan y viajan a Río de Janeiro. Allí consuman su amor y para sorpresa de ambos Bella queda embarazada. De regreso en Forks, el bebé crece a un ritmo tan vertiginoso que pone en riesgo la vida de Bella. Ahora es inminente un enfrentamiento con los hombres lobos que ven amenazada su raza ante el nacimiento de tal criatura.  

Por último, la entrega final llega a las salas de nuestro país un día antes que el estreno en Estados Unidos. En Amanecer (Parte 2) (Breaking Dawn Part 2, 2012) luego de que Edward convirtiera a Bella en vampiro, antes de morir en el parto, comienzan los conflictos con la llegada al mundo de Renesmee. Ahora Bella deberá adaptarse a su vida nueva y luchar contra la sed de sangre. Por otro lado el nacimiento provocó la ira del Clan Volturi que considera que la llegada de la niña al mundo es una amenaza. La niña crece a un ritmo anormal y encuentra en Jacob su inseparable protector.

Acción y reacción
La taquilla acompañó a Crepúsculo en todo el mundo. Mientras dejó conformes a los lectores de las novelas, la mayoría de los críticos especializados le bajaron el pulgar alegando que las actuaciones no eran convincentes, las escenas de acción estaban mal rodadas y que el conflicto no llegaba a plasmarse como se esperaba.

La reacción de los fanáticos no tardó en llegar e inundaron de comentarios negativos cualquier portal que tuviera una crítica desfavorable sobre la primera parte de la saga. Tal vez el mayor inconveniente de todos es que una porción de la prensa especializada analizó el fenómeno con su cabeza puesta en películas clásicas sobre vampiros como las producidas por la Hammer o por la sobresaliente Drácula, de Bram Stoker (Dracula, 1992) de Francis Ford Coppola. Este fue el error ya que con la saga Crepúsculo comenzó una etapa nueva y un género nuevo que tiene como trasfondo una historia de amor enmarcada en una sociedad en que los vampiros y los hombres lobos están a nuestro alrededor y hacen cosas propias de cualquier ser humano.

El mismo año en que se estrenó Crepúsculo llegó a las salas la sueca Criatura de la noche (Let the right one in, 2008) basada en la novela del sueco John Ajvide Lindqvist y que tuvo su remake dos años más tarde con dirección de Matt Reeves y el protagónico de Chloe Grace Moretz. Esa cinta también tenía como centro la tensión sexual entre dos adolescentes pero captaba el espíritu oscuro y violento de los clásicos sobre los chupasangres volviéndolos a colocar en el lugar que se merecen.

Pero Crepúsculo va por otro camino y tiene unos seguidores distintos a cualquier fenómeno que se haya dado en la literatura y en su correlato cinematográfico. Tal vez el mérito, además de lanzar al estrellato a sus protagonistas, sea introducir a los jóvenes en el universo vampírico en busca de sus orígenes.  Y puede ser que una vez que finalice la saga y sigan con sed de literatura vampiresca lean “Drácula” de un tal Bram Stoker, abogado y matemático que fijó en el imaginario colectivo la idea del vampirismo.

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