Nuria Silva
01/08/2012 17:26

Esperando el estreno de La fuerza del amor (The Lady, 2011), su última película biográfica, un breve recorrido por las obsesiones, estética y algunas obras del director francés, donde podremos encontrar una verdadera devoción por la mujer y el agua, su hábitat original.

La fuerza del amor

(2011)
4.0

Así como se puede afirmar que Luc Besson no es un director prolífico, también hay que reconocer su heterogeneidad en cuanto a géneros se trata. En sus 31 años de carrera filmó desde películas de ciencia ficción, comedias, policiales, hasta cine de aventuras infantil, y ahora estamos próximos al estreno de su segundo biopic, La fuerza del amor, que retrata la vida de Aung San Suu Kyi, líder política birmana, Premio Nobel de la Paz en 1991, y una importante figura en su país por su fuerte oposición a la dictadura militar que ocupó el poder desde 1962 hasta el 2011.

Su primer film biográfico fue Juana de Arco (Joan of Arc, 1999) protagonizado por su ex esposa, Milla Jovovich, lo que claramente define cierta preferencia del director por la heroína fuerte e independiente, premisa que también encontramos en sus ficciones. La mujer en su cine es enérgica, valerosa y suele desenvolverse en ámbitos masculinos, ya sea para enfrentarlos como en el caso de Nikita, la cara del peligro (Nikita, 1990), o para redimirlos como en el caso de Angel-A (Alerte Rouge, 2005) y El perfecto asesino (Leon, 1994). No es casualidad, entonces, que haya elegido a una actriz como Michelle Yeoh para encarnar a la líder birmana, actriz emblemática del cine de acción y artes marciales asiático, a quien se puede reconocer fácilmente por su protagónico en El Tigre y el Dragón (Wo Hu Cang Long, 2000) de Ang Lee. Esto demuestra que Luc Besson se mantiene fiel a sus obsesiones como buen autor cinematográfico.

Pero además de la diversidad de géneros que aborda y la exaltación de la figura femenina, también podemos señalar aspectos característicos de su puesta en escena, y la mejor forma de resumirlos a grandes rasgos es a través de los cuatro videoclips que realizó entre 1983 y 2003. El primero se trata de “Pull Marine” de la actriz y cantante Isabelle Adjani, donde se pueden encontrar indicios de una pre Nikita, la cara del peligro en su puesta kitsch, en el vestuario y maquillaje sofisticados, en el tour de forcé que hay en la relación representada y donde también existe una fuerte presencia del agua (que puede funcionar como alegoría de la mujer), pieza fundamental de películas como Azul profundo (Le Grand Bleu, 1988) y su documental Atlantis (Atlantis, 1991). Sin embargo la relación del director con este elemento natural trasciende su cine para ser parte esencial de su vida. Hijo de dos monitores de submarinismo, Besson estaba destinado a ser biólogo marino, pero luego de sufrir un accidente de buceo, se vio obligado a abandonar su sueño.

Luego fue el turno de Mon Légionnaire (1988) de Serge Gainsbourg, filmado en blanco y negro, con una fotografía contrastada como repetirá luego en Angel-A, película influenciada por el cine del director alemán Wim Wenders, sobre todo por su film Las alas del deseo (Der Himmel Uber Berlin, 1987). Sin embargo la temática de los ángeles y el amor ya había sido abordada con anterioridad en su tercer videoclip Que Mon Coeur Lache (1993) de Mylene Farmer, aunque en este caso retornando a la estética kitsch y de colores saturados, predominando el azul. Por último en el 2003 dirige Love Profusion de Madonna, donde confronta ciudad y naturaleza, respondiendo la imagen al contenido lírico en tanto la urbe aparece como un atributo negativo ligado a la pérdida y a la confusión, mientras que amor y liberación aparecen simbolizados por un infinito océano. Esto también es representativo de la relación que el director tiene con la naturaleza acuática, que lejos está del significado que suele dársele al mar o al océano en el cine, generalmente conectados a un sentir melancólico y trágico. En Besson el agua es vida y salvación.

Exceptuando este último video, en los demás no se restringe sólo al montaje rítmico de música e imagen, sino que narra una historia interpretada por sus cantantes, siendo el más abstracto y poético Mon Legionnaire, en el que por la forma en que Serge Gainsbourg interpreta la canción pareciera tratarse de un monólogo, mientras que en Pullmarine y Que Mon Coeur Lache hay un aire de comicidad fusionado con drama y acción. Cabe destacar que los cuatro artistas mencionados tienen, en mayor o menor medida, relación con el cine. Isabelle Adjani es más reconocida por su prolífera carrera como actriz y trabajó en Subway (Subway, 1985), segundo largometraje del director; Serge Gainsbourg, fallecido en 1991, fue además actor y director de cine desde 1959; Mylene Farmer tiene una pequeña carrera como actriz, y su nombre artístico es en homenaje a Frances Farmer, estrella norteamericana de la década del ’30. Madonna, archiconocida diva de la música pop, participó y protagonizó varios largometrajes, entre ellos Arthur y los Minimoys (Arthur et les Minimoys, 2006), también de Luc Besson, dándole su voz al personaje de la Princesa Selenia.

En La fuerza del amor, según se puede juzgar por el tráiler que circula en internet, parece alejarse de los universos casi oníricos a los que el director nos tiene acostumbrados, para acercarse a una puesta más realista, algo lógico tomando en cuenta el tema que aborda. A su vez ya se encuentra trabajando en su próximo proyecto, Malavita, un thriller protagonizado por Robert De Niro y Michelle Pfeiffer (y ya se está hablando de la posible incorporación de Tommy Lee Jones) con fecha de estreno prevista para abril del 2013.

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