Emiliano Basile
25/06/2012 14:19

El 25 de junio de 1982 (15 de julio en Argentina) se estrenaba Blade Runner, la odisea futurista basada en el cuento de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep?), producida por los estudios Warner Bros con dirección de Ridley Scott y la actuación de Harrison Ford. Varias anécdotas circulan respecto al film que comentaremos a continuación.

Blade Runner

(1982)
8.0

Ridley Scott venia del éxito descomunal que le produjo Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) y se posicionaba como uno de los directores requeridos por los estudios de Hollywood. Por ende recibió la propuesta de dirigir el proyecto, al que dotaría de una formidable estética de film noir (cine negro), estructurando la trama como si se tratase de un policial de los años cuarenta pero en Los Ángeles del futuro, una ciudad plagada de basura y cultura oriental, todo bajo una lluvia constante.

Otro que venía en ascenso era Harrison Ford, ya ultra consagrado por su papel de Han Solo en la saga de George Lucas Star Wars, donde disputaría el amor de la princesa Leia con Luc. Hasta el momento estaban estrenadas Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza (1977) y Star Wars: Episodio V - El Imperio Contraataca (1980). Pero su fama ascendería a un nivel insospechado por componer al gran Indiana Jones en Los cazadores del arca perdida (1981). Con ésos éxitos a cuestas Harrison Ford apostaría por encarnar a Deckard, el policía caza replicantes, solitario y desencantado del mundo en una ciudad abrumada por la lluvia, la humedad y la violencia.

Blade Runner contiene una banda sonora compuesta por el músico griego Vangelis, propulsor de la música new age y el rock sinfónico, innovador en la época, que produciría una nueva forma de entender la composición musical en un film. Generador de climas envolventes que promueven los estados de ánimo de los personajes, sus partituras incluían el uso de consolas electrónicas muy populares en los años ochenta. Vangelis realizó también la banda sonora de Carrozas de fuego (Chariots of fire, 1981) y la remake de Motín a bordo (The bounty, 1984).

Ahora, si uno intenta conseguir la película, descubrirá que hay al menos tres versiones dando vueltas en los locales de venta o alquiler. Por un lado está la versión de los productores, la estrenada en 1982 en Argentina y el mundo. Esta versión editada en el viejo formato vhs, dista del corte propuesto por el director Ridley Scott, desestimado por los ejecutivos de la Warner Bros y estrenado años más tarde. La excusa: era demasiada pesimista y eso atentaría contra la convocatoria del público y consecuentemente en la taquilla.

Y algo de razón tenían, pues el estreno de Blade Runner fue un fracaso de taquilla si tenemos en cuenta la envergadura de tamaña producción. La versión estrenada en 1982 tiene añadida una voz en off del personaje de Harrison Ford, reordenando el argumento y los pensamientos de su protagonista. A su vez recupera aún más el sentido de film noir planteado estéticamente en la película. Pero además, y aquí viene la anécdota, la película culmina con Deckard y la replicante huyendo por un soleado paisaje de montaña. Una suerte de Happy End. Esas tomas fueron añadidas por los productores de la Warner luego de finalizar el rodaje de la película. ¿Cómo? Utilizaron fragmentos sobrantes de un éxito anterior de los estudios, El resplandor (The Shinning, 1980), el clásico de terror basado en la novela de Stephen King dirigido por Stanley Kubrick con Jack Nicholson. El auto en que se alejan los protagonistas de Blade Runner es el mismo en que la familia de Nicholson llega al hotel de los extraños acontecimientos. Los productores buscaban ajustar la película a una producción de género que les redituara en la taquilla, dando así un vuelco estético a la oscuridad planteada por Ridley Scott en el pesimista final.

Blade Runner se convertiría con el tiempo en un clásico de culto, una de esas tantas películas redescubiertas por la crítica y el público especializado con el correr de los años. Este hecho posibilitaría el estreno del Director’s cut, la versión de Ridley Scott que llegó a los cines de Argentina el 18 de febrero de 1993. Este nuevo corte de edición es mucho más fiel a la novela de Dick. En ella hay una coherencia estética y estilística acerca de la oscuridad devenida en violencia humana. Esencia intrínseca de la naturaleza humana que Scott plantea en toda su obra, en la que la historia de Dick suma un exponente más a su curriculum.

Pero luego, y a propósito del veinticinco aniversario de su estreno, el sello Warner saca a la venta una edición de la película llamada “El corte final” que, en palabras del propio Scott, es su versión favorita. Para esta edición se restauró completamente el negativo original y fue pasado por un proceso intermedio llamado 4K digital. También cuenta con una nueva mezcla de sonido tomada de los elementos de las canciones originales.

Hoy en día Blade Runner se considera una de las mayores obras de Ciencia Ficción de la historia del cine. Una película de género sin serlo, con todas las rarezas que ello implica. Extraña, perturbadora e inquietante reflexión acerca de la naturaleza humana. Una época en donde los robots son tan parecidos a los humanos, que termina poniendo en evidencia la falta de sentimientos de la humanidad.

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