Javier Solórzano Casarin
23/02/2012 16:59

Demián Bichir y Emmanuel Lubezki están nominados al Oscar. Para los dos es un acontecimiento. Demián es el primer actor Mexicano desde Anthony Quinn en 1964, en ser nominado en la categoría de mejor actor protagónico por su papel de inmigrante indocumentado en Una vida mejor (A Better Life, 2011). Lubezki es el único director de fotografia mexicano en la historia que ha recibido cinco nominaciones. Esta última es por su trabajo en la sinfonía de imágenes de Terrence Malick, El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011).

Una vida mejor

(2011)

Para poner las cosas en contexto, no se puede perder de vista que los Oscars mas que cualquier otra cosa son un show. Tiene que ver mas con la taquilla y con lo comercial, que con lo artístico. En muchas ocasiones se han celebrado películas mediocres y se han ignorado obras cinematográficas de excelencia. Grandes directores, actores, actrices, fotógrafos, editores, músicos no han tenido siquiera una nominación. Como ejemplo otro suceso digno de notar en esta entrega de los Oscars es que Gary Oldman, uno de los grandes actores contemporáneos del mundo, acaba de recibir apenas su primera nominación al Oscar como mejor actor por El topo (Tinker Tailor Soldier Spy, 2011). Aun así, los Oscars continúan siendo un reconocimiento de mucha relevancia en el medio del cine.

Sin duda la Academia ha ampliado sus horizontes y ha decidido ver un poco mas allá de sus formulas predilectas. Depositando su atención en artistas que no pertenecen necesariamente al círculo exclusivo de Hollywood. La nominación decimoséptima de Meryl Streep es tal vez evidencia de lo contrario. Los viejos hábitos nunca mueren. Pero en esta nueva era de los Oscars donde extranjeros, afroamericanos, actores de carácter y donde las películas de autor reciben atención, es emocionante ver que Demián y el Chivo Lubezki (como se le conoce en México) sean reconocidos por su trabajo.

Demián Bichir es un actor que lleva actuando en cine, televisión y teatro desde hace mas de 30 años. Su primer papel de notoriedad fue en la pelicula Rojo Amanecer (Jorge Fons, 1990), donde interpreto a uno de los jóvenes estudiantes que vivieron la pesadilla de la matanza del ’68. Continuo trabajando en una variedad de películas y series de televisión en los 90’s, notablemente Hasta Morir (Fernando Sariñana, 1994), Salón México (José Luis García Agraz, 1996), Cilantro y Perejil (Rafael Montero, 1998) y Santitos (Alejandro Springall, 1999). La película que lo catapulto a la fama fue Sexo, Pudor y Lagrimas (Antonio Serrano, 1999). Desde antes lo demostraba en su capacidad interpretativa, pero con este film fue su época mas taquillera de México, creando un personaje de grandes dualidades y contradicciones. Mostrando la arrogancia y el narcisismo en la superficie, súper impuestos con la depresión y la soledad en el interior. Emigro a los Estados Unidos para iniciar una carrera formal en Los Angeles y consiguió algunos de sus roles mas jugosos: Fidel Castro en Che, el argentino y Che: Guerrilla (Che Part One and Part Two, 2008), Esteban Reyes en la serie de Weeds (2008-2010) y finalmente Carlos Galindo, el personaje por el cual ha sido nominado.

La nominación lo reconoce no solamente como un actor Mexicano, sino también como un actor de nivel internacional. Una de las virtudes del Oscar es que ofrece exposición global. Algo que diferencia a Demián Bichir y a Anthony Quinn, es que el segundo nació en México pero emigro a los Estados Unidos desde pequeño y creció en ese país, naturalizado Estadounidense. Fue una estrella muy querida y aclamada del viejo Hollywood.

Bichir forjo su carrera entera en México y hasta hace relativamente poco comenzó a probar su suerte en Los Angeles. Es en términos generales, desconocido en los Estados Unidos. Muchos críticos y periodistas se siguen preguntando que quien es ese Bichir que esta nominado junto a George Clooney Brad Pitt y Gary Oldman. Razón por la cual esta nominación es todavía mas sobresaliente. La Academia esta demostrando una vez mas que la fama y el ser anglosajón no son necesariamente requisitos únicos para ser considerado.

Otro factor muy importante es el hecho de que el protagonista, de cierta manera el “héroe” de la historia, sea un inmigrante sin papeles. Cuando el tema de la inmigración esta tan poralizado por la sociedad y los políticos, y es probablemente uno de los mas controversiales en los Estados Unidos, se manifiesta una ruptura innegable de esquemas. Una de las instituciones mas populares del “showbiz”, reconoce a un actor desconocido por un personaje que radica principalmente en el imaginario colectivo del rechazo y el prejuicio. La película propone simpatizar con una “persona non grata” que vive entre las sombras, escondido y del cual la gran mayoría de la gente prefiere ignorar que existe.

Su actuación es profundamente conmovedora, sin ser melodramática. Su expresividad es robusta apoyada en un lenguaje sobrio y minimalista. Su mirada nos cuenta gran parte de su historia, y esas actuaciones resultan ser las mas apasionantes. Existen en la película un par de diálogos que ejemplifican el amor que tiene por su hijo, pero los argumentos mas convincentes no son sus palabras, sino los temperamentos de su rostro.

Emmanuel Lubezki se formo en el CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos), una de las escuelas de cine mas importantes de México. Comenzó su carrera como cine fotógrafo en 1983 con una serie de cortometrajes. Trabajo en su primera película en 1991, y ese mismo año comenzó la mancuerna que ha formado con el director Alfonso Cuarón, en la película Sólo con tu Pareja. Continuo en una serie y en un par de películas en México y en los Estados Unidos. Una de ellas fue Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1992). Finalmente se fue junto con Cuarón al norte y recibió su primera nominación al Oscar por La Princesita (A Little Princess, Alfonso Cuarón, 1995). No es algo común, pero la carrera de Lubezki despego rápidamente. Su extraordinario talento fue apreciado por varios productores y directores. Tal fue el caso que en los años siguientes trabajo con Mike Nichols, Tim Burton, Michael Mann, Rodrigo García y los hermanos Coen.

Recibió su segunda nominación por La leyenda del jinete sin cabeza (Sleepy Hollow, 1999) y su tercera por la que sería su primera colaboración con el legendario Terrence Malick en El nuevo mundo (The New World, 2005). Después de fotografiar cuatro películas de Cuarón, hicieron la galardonada Niños del hombre (Children of Men, 2006) y por cuarta vez recibía una nominación al Oscar. Es un expediente inigualable. Pocos directores de fotografía en el mundo han tenido tanto reconocimiento de la Academia. Mas allá del Oscar, las imágenes del Chivo son fascinantes. El lenguaje visual que ha construido para el repertorio incomparable de directores con los cuales ha trabajado, es romántico, decadente, poético, evocador, inquietante y artesanal.

Su sello ha cimentado una de las carreras mas logradas del cine a nivel mundial. Junto con su dominio de los recursos y técnicas visuales, la versatilidad de Lubezki es algo que lo distingue de muchos directores de fotografía. La atmósfera gótica y lúgubre de La leyenda del jinete sin cabeza, el naturalismo de las texturas urbanas del docudrama de Ali (Michael Mann, 2001), la gama de pasteles y colores de tintes fantasiosos en La Princesita, el retrato brutal y fidedigno del mundo apocalíptico de Niños del hombre y en su celebrado trabajo con Malick, la prosa visual espléndida del encuentro de dos mundos (los Ingleses y los Indios Norteamericanos) y del origen del universo compaginado con el drama intimo de una familia de Texas. Lubezki continúa rompiendo barreras y limitantes artísticas.

Estos dos artistas de origen Mexicano pero de potencial internacional van a jugar un juego. Un juego muy coqueto e irresistible que se llama los Oscars. Ganen o no la estatuilla, como diríamos en México “Nadie les quita lo bailado”.

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