Iván Kazi
07/02/2012 11:48

El jueves dieciseis de febrero se reestrena en Argentina la cuarta película de la épica espacial ideada por George Lucas. Sumada a la oleada de revisionismo fílmico que experimentan las salas argentinas, Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (Star Wars: Episode I – The Phantom Menace, 1999) llega a los cines, ahora, en formato 3D.

Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma

(1999)
8.0

16 años después del estreno de Star Wars: Episodio VI - El Regreso del Jedi (Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi, 1983), la última película de las tres originales que conformaban la saga, George Lucas y sus socios creativos decidieron comenzar a clausurar la epopeya concretando el planteo cronológico inicial. Empezar por el final y terminar por el principio. LucasFilms lanza comercialmente a Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma en 1999 y registra el primer esfuerzo por la continuación fructuosa de la saga. Si bien la aclamación de la crítica fue escasa y taciturna, los números de taquilla se dispararon en sentido opuesto. En total, la recaudación de la primera precuela fue de 924. 317. 558 USD, atribuyéndose la distinción al film con más recaudo de la franquicia. Además de ajustar la trama para volverla comercialmente viable, pero sin despojarse de la seducción hacia los seguidores, las precuelas funcionaron para introducir a personajes nuevos. Algunos inventados sobre la marcha para solidificar el argumento y otros que sufrieron la relegación de las tres primeras por motivos dispares. Qui-Gon Jinn, el maestro de Obi-Wan Kenobi interpretado por Liam Neeson, es uno de los personajes generados luego del término de Star Wars: Episodio VI - El Regreso del Jedi con el propósito de adicionarle algo de dramatismo al libreto. Mace Windu, el personaje interpretado por Samuel L. Jackson, por otro lado, fue concebido en el bosquejo original de George Lucas como el protagonista de las tres primeras películas. Sin embargo no fue hasta Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones (Star Wars: Episode II – Attack of the Clones, 2002) que obtuvo sus merecidos quince minutos.

Star Wars es, discutiblemente, la franquicia cinematográfica con más adhesión de todos los tiempos. Si bien incubó una cantidad inmensa de fanáticos en el período de tiempo inmediatamente posterior a su estreno, la saga continúa evocando efervescencia en los más jóvenes. Con la cuestionada continuación de la misma en 1999, Star Wars, aunque nunca cayó en la amnesia de las masas, se reinsertó con prepotencia en la industria mundial y logró arribar con éxito e indeleble permanencia a la generación descendiente de aquella juventud de los 70’ que se maravilló con las primeras producciones. La vigorosidad de su vigencia está reposada en la reinvención constante que propone George Lucas, quien desde hace 20 años explota audazmente las nuevas tecnologías y se encarga de soldarlas al vasto universo de Star Wars con el primordial propósito de expandirlo y enriquecerlo con originalidad, con historias paralelas o, simplemente, socavando en la existencia de los personajes populares para hallar aquel eslabón perdido entre relato y relato o para atender a aquellos eslabones oxidados. En 1984 Lucas autorizó el primer spin off televisivo, una serie animada sobre las aventuras de la raza ficticia Ewok y con ello inauguró una seguidilla de productos derivados que se extiende hasta la actualidad.

Quizá el mayor mérito atribuible a la franquicia Star Wars es su determinante incidencia en el imaginario colectivo. La saga, asistida enormemente por la vastedad del universo moldeado a través de las décadas, logró asentarse de manera irreversible en el sentido común de una esfera de público monumentalmente inclusiva. Porque si bien sus seguidores acérrimos siempre dedicarán su tiempo a la comprensión íntegra del detalle más descuidado, las referencias culturales que atestan todos los formatos de entretenimiento son, generalmente, comprendidas por la mayoría de la audiencia.

En su momento revolucionó a la industria por sus efectos especiales y de sonido. En la actualidad, con algunos retoques técnicos, las nuevas proyecciones de Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma deberían representar un compromiso ineludible para todo amante de la ciencia ficción.

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