Iván Kazi
17/01/2012 17:50

A propósito del estreno de Robo en las alturas (Tower Heist, 2011), el próximo jueves, 19 de enero, aquí un repaso sintético por los inicios laborales de sus estrellas, así como la constitución de un grupo cómico de presencia reiterada en las últimas décadas.

Robo en las alturas

(2011)
8.0

Para comprender al emporio humorístico que Ben Stiller encabeza es necesario exponer algunas interconexiones. El oriundo de Nueva York nace de una pareja de genios cómicos, Jerry Stiller y Anne Meara. Ya en su juventud comienza a realizar papeles secundarios pero define que su verdadera vocación está en la dirección cinematográfica. En 1994 dirige su primer largometraje, Generación X (Reality Bites). A pocos kilómetros del set de filmación, los hermanos Owen, Luke y Andrew Wilson filmaban, en 1996, Bottle Rocket, el primer largometraje del director Wes Anderson. En ella también participa Leslie Mann, quien luego se convertiría en la esposa de Judd Apatow, el director de comedia más importante de los últimos diez años. En 1996 Ben Stiller dirige El insoportable (The Cable Guy) trabajando por primera vez con Owen Wilson y concediéndole, también, roles secundarios a Jack Black y a Leslie Mann.

El incomprendido comediante Andy Dick consigue un pequeño rol que luego lo posicionaría como primer candidato a encarnar a Jacobim Mugatu en la película Zoolander, pero el papel luego quedaría en manos de Will Ferrell, con quien comparte pantalla por primera vez en 1999, en la película The Suburbans. Ese mismo año, a su vez, Ben Stiller dirige un cortometraje para TV con Jack Black y Owen Wilson como protagonistas. No fue sino hasta el 2001, con la salida de Zoolander, que los miembros ilustres de la Frat Pack (término acuñado por la prensa para referirse a este colectivo de comediantes) coincidieron todos en un mismo film. Si bien sólo algunos desempeñaron roles protagónicos (Will FerrellOwen Wilson, Ben Stiller) otros ejercieron papeles secundarios (Andrew Wilson, Vince Vaughn). Quizá como consecuencia de su amistad con Owen Wilson, al año siguiente Stiller protagonizó, junto al resto de los hermanos Wilson, Los excéntricos Tenenbaum (The Royal Tenenbaums, 2001), tercer largometraje de Wes Anderson y una de las películas más bellas en lo que va del siglo XXI.

De ahí en adelante, una seguidilla de éxitos taquilleros moldeó el terreno para la llegada de la pieza magna del grupo. El reportero: la leyenda de Ron Burgundy (Anchorman, The Legend of Ron Burgundy), se estrenó en el 2005 con un guión absurdo y un sinnúmero de improvisaciones desopilantes por parte del elenco. La película escrita por Will Ferrell cuenta con una escena antológica en donde afluyen los miembros fundadores del conjunto, sus colaboradores más asiduos (Steve Carell y David Koechner) y hasta abren paso, con la inclusión de Seth Rogen y Paul Rudd, a la sucesión de éxitos de la “generación Apatow” protagonizada por los susodichos (Virgen a los 40, 2005, Knocked Up, 2007 y Funny People, 2009). Fanático empedernido de la serie Viaje a las Estrellas (Star Treck, 1966) Stiller incluye tributos ocultos en la mayoría de sus películas.

Eddie Murphy comenzó a desarrollar sus imitaciones en su adolescencia temprana. Eludiendo con ingenio sus responsabilidades académicas, Murphy trabajaba en sus rutinas humorísticas y conseguía presentaciones cada vez más importantes en el circuito teatral under. Sus primeros pasos en el mundo del espectáculo los dio cuando en 1975 se convirtió en uno de los miembros más jóvenes del legendario Saturday Night Live. En 1983 concretó sus aspiraciones derrochando su verborragia callejera en su propio ciclo de presentaciones stand up denominado Delirious, donde relataba con frenético histrionismo su introducción al mundo del humor de la mano de Richard Pryor, a quien luego dirigiría en Noches de Harlem (Harlem Nights, 1989).

Lejos de la polémica mediática (Brett Ratner y Eddie Murphy vs. El comité organizativo de los premios oscar), Robo en las alturas funciona como una ejemplificación ideal del talento y la gracia de dos comediantes eminentes que, a pesar de su cuestionamiento sistemático, siguen haciendo lo que mejor saben hacer.

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