Hernán Panessi
31/10/2009 18:46

El presente de los vampiros es arrollador. Más rentable que cajita feliz y más histérico que American Idol, los vampiros new age (mal que le pese a los teenagers) le están faltando el respeto a los grandes chupa-sangres de la historia. ¿Qué diría Bela Lugosi al saber que Robert Pattinson es su sucesor? Como somos respetuosos, aprovechando épocas de Halloween, le rendimos tributo a los grandes (y posta, no tanto) del cine de vampiros. ¡Aprendé Edward Cullen!

Crepúsculo

(2008)

Anti top

Condecorar a Drácula (Bram Stoker’s Drácula, 1992) de Francis Ford Coppola, por estas alturas, sería como volver a darle el Pullitzer a Ernest Hemingway por El Viejo y el Mar o el Balón de Oro a Alfredo Di Stéfano por sus goles en el Madrid. En la actualidad, más aún hoy, por culpa o gracia de Internet, tenemos al alcance de nuestra mano (bueh, mano es un decir: ¡al alcance de nuestro mouse!) infinitas listas sobre las mejores películas de aquello o lo otro. Y, por supuesto, abundan las listas sobre las mejores películas sobre vampiros. Ahora bien, como nosotros somos gente especial, configuramos una incunable lista anti-top. ¡Qué no te la cuenten!

Blacula (1972) Héroe del blaxplotation, este Drácula negro se movía en sus films con una serie de códigos propios: música soul, billouterie dorada, peinados afro, villanos blancos y cultura del Bronx. Cool, man!

Kung-Fu contra los siete vampiros de oro (The legend of the 7 Golden Vampires, 1974) Durante mediados de los setenta se dio origen al furor de las películas de artes marciales. En este film, Drácula viaja hasta a China para despertar a unos siete vampiros de oro (!). Delirios de la Hammer y último papel de Peter Cushing como Van Helsing.

Drácula: Muerto pero felíz (Drácula: Dead and Loving It, 1995) Los locos 90s de Carlos nos hicieron alquilarla en VHS hasta destrozarla. Leslie Nielsen es un Drácula que se cansa de lastrar en su castillo y su muda a Londres para buscar sangre fresca. Casi, casi como Menem, que vino de tierra adentro a hacerse la América en la gran ciudad. Civilización o barbarie.

Drácula 2000 (2000) Wes Craven, productor ejecutivo del film, es posiblemente uno de los culpables que Stephenie Meyer haya traido a los vampiros a la modernidad. Aquí, Drácula es en realidad Judas Iscariote en pleno auge del nuevo milenio. ¡Cualquiera!

Vampiros vs Zombies (Vampires vs. Zombies, 2004) Con uno de los mejores taglines de la historia del cine (“The battle between the living dead and undead has begun”, “La batalla entre los muertos vivientes y los no muertos ha comenzado”), la película es un bodrio maravilloso que contiene chicas desnudas, más sangre y tripas que un catálogo de carnicerías, y una calificación de Internet Movie Data Base sin desperdicio: ¡1.6 sobre 10!

Saberes necesarios

¿Qué es un vampiro? Es una criatura siniestra que se alimenta de la sangre de otros seres vivos. Los hay celibatos como en Crepúsculo (Twilight, 2009) o explícitos succionadores como el Fondo Monetario Internacional.

¿Quién fue Drácula? Protagonista de la novela homónima del irlandés Bram Stocker. Personaje basado y referenciado en la vida de Vlad Tepes. En rumano dracul quiere decir “Diablo”, en lenguaje cinematográfico “millones de adaptaciones”.

La importancia de los colmillos. En todo ser carnívoro prima la dentadura portentosa. En el caso de los vampiros, su principal característica es la filosa extensión de sus colmillos. Perforadores de carne humana o característica de mujer fiera (aunque, de esto hay excepciones, ¿Wanda Nara será una vampiro?).

Destrucción de un vampiro. La más conocida es clavarle una estaca en el corazón, aunque si tomamos en cuenta la serie Diarios de un Vampiro, basta con histeriquearse en el colegio para hacerlos pelota. La decapitación es un método muy utilizado, también recomendable para destruir a Paris Hilton’s. El agua bendita garpa, pero está complicado que Benedicto XVI se ponga con ella. Por último, es posible eliminarlos disparando una bala en el ataúd, aunque –considerando- que las victimas pueden ser Kirsten Stewart (Bella Swan en Crepúsculo) o Anna Paquin (Sookie Stackhouse en True Blood), más de uno ahorraría en balas y rifaría su cuello.

No chupan sangre, pero chupar, chupan... El vampirismo en Jesús Franco

Ídolo absoluto del tipo de cine conocido como “vampire lesbos”, esas donde las mujeres son carne de cañón de otras mujeres, Jesús Franco (o Jess Franco, o J. Franco, o Jesse Franco, o Jess Franck, o como le pinte en el momento) es el animal clase B creador de esa extraña cruza entre película berreta, softcore y culto. Su trabajo como director es reconocido mundialmente, pese a la discutible calidad de sus películas (de hecho, sin ir más lejos, fue reconocido el pasado año con un Goya Honorífico). Franco, quien ha trabajado con Klaus Kinsky, Christopher Lee, Santiago Segura, Jack Taylor, entre otros, se ha destacado por un cine de vampiros necesaria y desprejuiciadamente barato. Títulos como Vampiresas 1930 (1961), Las vampiras (1970), Drácula contra Frankestein (1972), hasta la “exitosa” –nótese las comillas- Killer Barbys (1996), lo han convertido en una especie de genio del arte alternativo, buscado por fanáticos come basura, por celosos coleccionistas y archivado por algún que otro video club especializado. ¡Qué vuelvan los ciclos de I-Sat!

¡No podés!

El mundo da para todo... Desde aquella antológica banda de rock argenta de los 90s que fue Vilma Palma e Vampiros (¿por qué “e” Vampiros?) hasta el incandescente deseo de una sociedad recontra consumista como la norteamericana, hay un trecho muy cercano. Parece mentira, mi amigo, pero es cierto. A todos nos unen dos cosas: el miedo y su grito de auxilio.

En los Estados Unidos ocurre un particular y específico fenómeno. En general, el público y sus gestores reproducen e importan (cuando no están exportando) costumbres para hacerles propias (o adaptarlas como). Se trata de un circo que, por suerte, no es criollo...

Si buscamos, por ejemplo, “Vampire Hunter Kit” en el Google (para el castizo, “kit atrapa vampiros”), observamos alrededor de 150.000 entradas. Okay, pensemos que hay mucho registro histórico, aunque (¡ups!) una de las entradas es de eBay, el sitio de compras por Internet más importante del planeta, ofreciendo un kit pocket mata-vampiros para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero... de no creer. Más de uno, cebado por las crisis de identidad en la cultura tecno propuesta por los vampiros contemporáneos, se lo haya comprado.

Porque vampiro, lo que realmente se dice vampiro, no son los facheritos posmodernos de la saga de Crepúsculo ni los anabólicos cuerpos de True Blood. Vampiro-vampiro es Drácula y se acabo.

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