Hernán Panessi
01/09/2009 18:41

“Everybody’s gonna love today” grita un movedizo Mika en hit pochoclero. La primavera, transición buena onda entre otoño y verano, nos muestra lo mejor de las personas (o al menos, lo hace por un rato). Es por ello que EscribiendoCine te propone dos lecturas posibles: la de querer reencarnar en la piel de un enamorado o la del emo más oscuro que esmalte sintético negro mate. Para acompañarlas, entonces, como somos gente democrática, te proponemos dos listas de películas para sobrevivir al cansador “countdown floral” de Crónica: una para hacerle el aguante a la primavera y otra para jalarle la cadena del ñoba. Primavera, juventud, divino tesoro.

Paz, Alegría y Armonía: Películas para ver un día de primavera

Calor abrasador, colegiales desocupados (¡despreocupados!), floraciones coloridas, feromonas y sustancias químicas en puja mitológica (¡desorden hormonal!)... Llegó la primavera, y con ella un cúmulo de emociones saltan por salir del closet: confesiones, revelaciones, deseos de felicidad y algún que otro romance al aire. Entre tanto amor pop y cliché encebollado, acá tenés algunas películas para disfrutar y divertirte en este primer verdor.

Vaselina (Grease, 1978) John Travolta en estado playboy, música de los Bee Gees, sonrisitas compartidas y una Olivia Newton-John más primaveral que Plaza Francia.

Woodstock: 3 Días de paz y música (Woodstock, 1980) En épocas lisérgicas, donde el amor, los paisajes bucólicos y el flower power fecundan el ambiente, miles de jóvenes hacen simbiosis en sexo, drogas & rock and roll.

Porky’s (1982) “La” película de adolescentes hincha-huevos. Con ínfulas de perder virginidad, un grupo de jóvenes hizo de las suyas (sí, de las suyas) consiguiendo reconocimiento mundial como “Papá de American Pie & Cia.”

La boda de mi mejor amigo (My Best Friend Wedding, 1997) Un pacto juvenil, unas jovencísimas Julia Roberts y Cameron Díaz, un casamiento al aire libre... Todos gritan al unísono: ¡Primavera!

La joven vida de Juno (Juno, 2007) Historia chiquitita de un cine cada vez más ascendente: el indie norteamericano. Visagra profesional para la parejita Ellen Page y Michael Cera. Amor en tiempos de “no hay guita”. ¡Buenísima onda!

Primavera 0: Películas que no deberías ver un día de primavera

Primavera, verano, otoño, invierno... ¿y después? Lo mismo: los pibes en el Lago de Palermo que (siempre) arman bullicio, sanguchitos cuya mayonesa seca el sol, termos & mates hippones, Fernet en botellas de Coca Cola para proto-borrachos, vendedores ambulantes de flores que nadie quiere, amor de temporada más barato que novela de Canal 9... ¡Muerte! Si sos de los que creen que “primavera” es un anatema, una mala palabra, ésta lista hará que tu ánimo de Daria (sinónimo MTV de desazón) siga perpetuando el odio floral. ¡Está saliendo el sol! ¿Está saliendo el sol? Mejor, me quedo en casa... Películas para el “anti-día de la primavera”.

Bambi (1942) Un pequeño ciervito de novela cuya historia es retratada por la factoría Disney. Nada puede salir mal, salvo... ¡Todo! Sensibles y pacientes taquicárdicos, abstenerse.

Viernes 13 (Friday The 13th Part 1, 1980) Adolescentes de vacaciones, noviecitos a punto de estallar y una asesino que ¡mata a todos! ¿Freedom? Sólo es un estado en la mente.

Philadelphia (1993) Película triste con implicancias de la cultura joven noventera: el SIDA y la homosexualidad. Buen elenco, mal final. ¿Flores, guacamayos y plantas? No, puros llantos.

La vida es bella (La Vita e Bella, 1998) Testimonio fantástico del Holocausto. Si la vida es bella, de seguro, en éste film no se muestra. Película “arruina existencias”, especial para ponerte en Calabró con la primavera.

La última primavera (Ladies in lavander, 2004) Un pueblo sin tiempo. Dramas interiores. Un final: anunciado. O cuando “The End” es sinónimo de “Se murió”.

Estés en la vereda que estés, hay una única verdad que es irremplazable: la primavera llega todos los años. Hagamos un acuerdo tácito para pasarla bien en compañía... de películas. Ja! Es que sólo pensamos en 35mm y tal vez, sólo tal vez, en vida silvestre, cuentos en colores y flirteos descartables. ¿Y ustedes que opinan al respecto?

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