Juan Pablo Russo
30/06/2009 14:44

Hedwig and The Angry Inch (2001) no es sólo  un film acerca  de Hedwig y su gira por pubs y restaurantes semivacíos, sino que es una mezcla de canciones, flashbacks y animación donde se tiene una historia narrada con un estilo inusual y efectivo, que termina siendo más que la suma de sus partes.

Shortbus

(2007)

El film que es un cóctel kitsch de glam, punk y neo-rock, se arriesga al tocar el tema de la transexualidad (sin aspirar a lidiar con la temática, sólo exponiéndola como una situación existente) como un tributo musical al amor.

La realización de Mitchell (Shortbus) está presentada con un ritmo y un tono visual tan cargado que resulta imposible no asombrarse y reír ante el absurdo de este personaje de nombre Hedwig, de este ser que en monólogos previos a las canciones ofrece una catarsis tremendamente natural, y de este hombre/mujer cuyo maquillaje y peinados son en sí mismos son  una razón válida para apreciar la estética de una obra paradójica que nos ofrece una serie de canciones difíciles de clasificar en algún género preciso pero poderosas en la historia.

John Cameron Mitchell, estuvo nominado a los Globos de Oro, además de ganar algunos premios del circuito festivalero indie. Es imposible no reconocer su excelencia en la puesta en escena sobre este trabajo y la estética lograda en el resultado final, apoyada por un soberbio trabajo fotográfico.

Divertida, interesante y en algunos puntos hasta conmovedora, la propuesta de Mitchell no sólo explora a su manera la sexualidad y la identidad  sino que lo hace con tal sinceridad y tal gracia que podemos creerle y  hasta emocionarnos.

Hedwig and The Ingry Inch herirá algunas susceptibilidades sobre puritanos o ultramoralistas, hará reír a muchos, hará pensar a otros, pero en el global, no sólo como propuesta sino como un resultado humorístico kitsch de cine no enteramente convencional. Y por supuesto sacar semejanzas y diferencias con la puesta teatra o viceversa.

Comentarios